Siete poemas / Liliana Guaragno

I

Viajaré a París y, sin embargo

no estoy del todo segura

de no fingir

Es verdadera

la claridad entre las ramas

y las voces

de tantos pájaros ahora.

Mi amor,

son las cinco de la mañana.

 

 

II

Del otro lado llega

el fin del otoño

Quizás aprenda a repetir

estas palabras hasta el silencio

Si acaso muriera de frío

o de soledad

como quien desafía el abandono

para probar que soporta

sus pechos calientes

sin tu hombro,

te quedarán mis poemas

para que sonrías

cuando me recuerdes

sirviéndote la comida

a las dos de la tarde

 

 

III

No te hacía caso:

Seguía fumando

Callaba

sujeta a mi nombre

Ay Li, ay Li, ay Lo.

Canción de amor triste.

Amor triste

entre los cables mudos

del domingo.

Pero los pájaros…

Ah las calandrias

sobre el poderoso nogal

 

 

IV

Venías

a despertarme

de las sombras

Me anidabas,

me abrías en corola.

Danzaba tu cabello

y yo me embellecía

mirándome

desde tus ojos

 

Y aún hoy

 

 

V

Y fue esa mañana:

Compré un torpe paraguas

y caminé sobre los copos

bebiéndome los tonos

y las formas de las cosas

hasta que la humedad

atravesó

el cuero de mis botas.

 

Por la tardecita

la oscuridad daba paso

a las luces de París

 

 

VI

En el fondo de tus ojos

yo descanso

y echo raíces

cuando apoyas tu mano

sobre mi muslo

mientras atravesamos

el sendero conocido

por la belleza

de sus árboles.

 

En el ciego malestar

Dios me ha dado

entre sus dones

un sol imprevisto.

 

 

VII

Cada poro

como del aire brotado

o del que brota el fuego

al acercarme

Pego mis muslos a los tuyos

y mi pecho se regocija

Las palmas de mis manos conocen

las palmas de tus manos y mis pies

se han vuelto sensitivos

al jugo que penetra por los bordes de la boca

Aspiro tu cuello

te palpo con mi lengua

Llama de amor ardiente

llama tu nombre y mi nombre

escritos en un cuerpo

 

Liliana Guaragno

Como del aire brotado / 2012