Puesto a existir / Edgardo Pígoli

Puesto a existir, insiste.

Puesta de espaldas, gana.

Como el Ancho Peucelle que murió hace tan poquito y nadie dueló.

Nadie dueló a nuestro campeón. Su nobleza, su cortesía.

Miles pidiendo su letra para que importe el tarjetón Yolanka;

pero en la hora señalada Borges en suiza y el Ancho en cualquier lado. El traidor y el héroe se confunden otra vez, pero nosotros traicionamos al héroe.

Quién fue. Quién de nosotros fue al velorio del Ancho Peucelle.

Quién penó al gran campeón. Quién descubrió en su fuerza el espejo perdido de la mitología.

¿Cómo Ovidio no lo vio?

¡¡¿Cómo?!!

¿De dónde vino?

En qué licuadora cósmica se gestó su polenta

Cuál fue la crealina que cimentó su cuerpo.

Ahora el horno,

las cenizas.

Dónde se han esparcido

Ni eso.

Oh! Ancho Peucelle,

¿Dónde se fue el cielo de los héroes?

Quién salvará nuestros hijos de Ararát y su arena letal (nosotros estamos viejos como tu cuerpo ajado y de otro material estamos hechos)

Quién de Benito Durante, de Al Capone y su mafia de guante blanco.

¿Y ahora qué?!

 

Edgardo Pígoli