LA NUBE / Filippo de Pisis


Filippo de Pisis (Ferrara, 11 de mayo de 1896-Milán, 2 de abril de 1956) Su nombre de nacimiento era Luigi Filippo Tibertelli

Poeta, pintor, diarista, botánico aficionado, y dandy. De vieja familia aristocrática, su “cognomen” proviene de los fundadores de la ciudad de Pisa, aunque nacido en Ferrara, cuyas plazas y «loggie», fueron ostensibles marcos diegéticos del primer De Chirico, la llamada “pintura metafísica”, equívoca etiqueta, puesto que en rigor es “pintura fantástica”. Como lo son –si bien con otros muy diferentes estilos- las obras de Munch, Ensor u Odilon Redon. Aunque todos ellos mantienen “un aire de familia”- como apuntaría seguramente Mario Praz…
Como sea, De Pisis adhirió a ese más o menos estilo, aunque tuvo sus variantes cercanas al expresionismo. No al futurismo del cual fue también contemporáneo.
Excéntrico, como no podía ser de otra manera, siempre de monóculo y polainas y con un loro que llevaba sobre su hombro, llamado “Coco”. Habitó una buena parte de su vida en Venecia, en un palazzo debidamente con algo de ruinoso; le gustaba vagar en góndola por los entresijos de la ciudad; lo cual es una extravagancia ya que el veneciano nativo jamás la emplea, siendo cosa de turistas.
De Piscis tenía una góndola particular muy “enjaezada” –como diría un español del “Siglo de oro”, y con dos “gondoliere” a su servicio exclusivo, vestidos siempre de libreas y con charreteras doradas.
Fue amigo y amante del escritor Giovanni Comisso que lo retrató en su novela más conocida “I due compagni” (1936) Ambos corrieron todo tipo de aventuras erótico-narcóticas en el París del los años veinte donde sufrieron más que alguna golpiza en casas de lujos muy particulares, así como también en escuálidos tugurios de extramuros.
Adhirió más o menos al fascismo -como casi todos por entonces-; no eludió el opio y la cocaína, y casí al otro día de terminada la segunda guerra en suelo italiano, organizó en el jardín de su palazzo veneciano una suerte de fiesta o saturnal particular con jovencitos desnudos que fue interrumpida, directamente tomada por asalto por las todavía efervescentes guerrillas comunistas y que derivó en un escandalete. Que le ganó un lugar en ciertas listas negras por «mollezza borghese», ya que por entonces los progresistas, eran terriblemente puritanos en cuanto a toda actividad sexual “fuera de la norma”. .
“Alcuni vengono rilasciati, altri no: De Pisis è trattenuto per due notti in camera di sicurezza con una dozzina di delinquenti comuni. Prima della scarcerazione gli viene intimato di non organizzare più «orge del genere». (Algunos de los participantes fueron dejados libres, otros no, como el propio De Pisis que estuvo encarcelado por dos días junto a delincuentes comunes: fue liberado luego de prohibírsele organizar “orgías de ese género”. Posiblemente las del otro género, estaban permitidas…
Su poesía es digamos plana, sencilla, más cerca al “crepuscularismo” de Pascoli, Gozzano o Corazzini que del d’annunzianismo imperante en la primera etapa de su vida, y del hermetismo montaliano-sabiano luego. Montale por cierto elogió su poesía.
Su obra como pintor fue expuesta en una retrospectiva en la primera Bienal de Venecia del “dopoguerrra” (1948) Estaba por concedérsele el Gran Premio, pero un telegrama “oficial”, dictaminó que no era conveniente por su cualidad de homosexual, ganando el premio Giorgio Morandi.
Fue amigo de Carlo Carrá, de Alberto Savinio (hermano de Giorgio De Chirico, escritor más que interesante, y abominable pintor), y de Julius Evola quien lo introdujo en ciertos conocimientos «esotéricos», al menos los que éste creía como tal. Que no eran muchos ni de primera mano
Si bien su pintura atravesó dos o tres periódos o modos estilísticos, se repiten en sus cuadros los desnudos masculinos y un gusto por criaturas hermafroditas; aquí si la influencia de De Chirico es visible: éste por cierto escribió algo parecido a una novela titulada “Hermafrodito”.
Sufrió al final de su vida trastornos mentales y padeció el por entonces inevitable electroshock. A partir de allí pasa de una clínica psiquiátrica a otra, aunque siguió pintando, y su expresión se hizo crecientemente más tétrica y de imágenes difusas; conocido como su período “tela di ragno”.
Tras esos periplos de internación y de enfermedad, por fortuna falleció entre los brazos de su hermano Francesco, en Milán el año 1956.

Padeció en vida y tras su muerte toda una caterva de falsarios de su obra como pintor.

Como decimos su poesía es menos conocida y tal vez también menos apreciada que sus pinturas; aunque tiene ocasionales “ricorsi” de interés en Italia. Siendo De Pisis un integrante conspicuo de lo que por allí se llama “los irregulares”. País, por fortuna más que fértil en producir tales artistas, pensadores, escritores, personajes y gentes de mundo de variada extravagacia, de trayectorias oblicuas, más o menos secretas, y sobre todo confidenciales… De algunos y algunas integrantes de tal feudo espiritual ya hemos hablado en este sitio y en otros lugares. No estaría mal continuar con otras figuras de tal variada “scuderia”.
Este poema cuya versión presentamos muestra, creemos que muy a las claras, la influencia por fortuna inevitable de la tradición leopardiana. Con algo de su contemporánea, la desdichada Antonia Pozzi a quien seguramente frecuentó en Milán.
Podría también adosársele el dictum estilístico argentino de “sencillismo”. Con algo de nuestro Carriego: pero como siempre en la poesía italiana, es una poética más cercana a lo abierto, lo eglógico y rural, que a la cerrazón urbana que en nuestra lírica se abrió paso via la de Jules Laforgue; como hemos señalado en nuestro “La traducción de la melancolía”.

Angel Faretta

LA NUBE

Pienso en una nube suspendida
sobre la inmovilidad de las cosas.
Ligera, incolora, clemente.
Sobre la blanca estatua ciega,
sobre los utensillos en reposo
todavía cálidos de sol,
en un cortil agreste,
sobre cimas elevadas,
en un país donde viví feliz,
sobre el viaje matutito del pastor,
sobre la labor nocturna
del pan cotidiano de los humildes.
Ligera una nube
Vaga en la dulce inmensidad.
Sobre dos oscuras torres,
que mis vigilias protegen,
sobre la barquilla en la borrasca
sobre el sueño del prisionero
y los andrajos del mendigo,
pienso en una nube feliz
sobre el dolor del mundo.

(Version A. F.)

Penso a una nuvola sospesa
sulla immobilità delle cose.
Leggera, incolore, clemente.
Sulla bianca statua cieca,
sugli utensill in riposo
ancor caldi di sole,
in una corte agreste,
su cime altere,
in un paese ove vissi felice,
sul viaggio mattutino del pastore,
sull’opra notturna
pel pane quotidiano degli umili.
Leggera una nuvola
vagola nella dolce immensità.
Sulle due torri scure
che le mie veglie proteggono,
su navicella in burrasca,
sul sonno del prigioniero
e gli stracci del mendico,
penso a una nuvola felice
sopra il dolore del mondo. 

Ph / Guy Bourdin, Sin título,1952