Durante el periodo de disolución general de todas las estructuras internas y externas, en cuya pervivencia únicamente seguían creyendo nuestros padres, sólo había en Alemania un hombre cuyas palabras nos espolearon, por la fuerza de su prudencia y su carácter: Max Weber. Cuando digo «nos» me refiero a un reducido círculo de estudiantes que se autodenominaba […]