La manía de autoacusarse de Tolstoi, presente ya en sus años juveniles, le fue contagiada por Rousseau. Pero sus autoacusaciones se estrellan contra un Yo compacto. Por más que se reproche cuanto quiera, no llega a destruirse. Es una autoacusación que le da importancia, convirtiéndolo en el centro del mundo. Sorprende lo pronto que empezó […]