Entrevista a Claude Riehl / Morgan Boedec

Chronic´art: Usted acaba de traducir On a marché sur la Lande [Hemos marchado sobre la Landa] ¿Qué lo liga personalmente a este texto de Arno Schmidt?

Claude Riehl: Después haberla descubierto, esta novela no me abandonó más. La leí y releí, con un frenesí que no había vivido desde la lectura del Ulises de Joyce. Puesto que el traductor es una suerte de lector «ideal», me fue necesario entender a Schmidt antes de decidir traducirlo. La experiencia fue a la vez sangrienta y gozosa. On a marché sur la Lande está en el momento de transición de la obra de Arno Schmidt. Aquí es donde se abre la «era de la sospecha», que provoca una primera ruptura con sus obras precedentes y, al mismo tiempo, una experimentación que anuncia la obra futura, es decir la de los grandes tapuscritos como Zettel´s Traum.

Chronic´art: La obra de Schmidt fue a veces calificada de «opaca», algo que contribuyó a minar su difusión en Francia. ¿Cómo superar ese prejuicio?

Claude Riehl: Schmidt siempre propuso nuevos protocolos de lectura. O se los acepta, o se los rechaza y uno puede entonces orientarse hacia todos esos autores que nos silban con toda legitimidad sus cancioncitas… Las librerías revientan bajo el peso de los libros de autores.  Ocurre que Schmidt es un escritor, y que le gusta mucho utilizar una metáfora inspirada en las matemáticas, metáfora que distingue la «literatura pura» de la «literatura aplicada».  Sin ninguna animosidad contra esta última, él reivindica para su actividad el primer dominio. No vacila en definirse como un «tallador de palabras & arquitecto de la prosa», y nunca hará nada igual a como lo hacen todos. Cuando tiene ganas de escribir un fragmento narrativo «clásico», puede contentarse con una cita más o menos truncada y reconocible. Por consiguiente hay un cierto número de formas que se le proponen al lector, que luego tiene la libertad de explorarlas y de juzgar si sí o no le aportan más que sus lecturas comunes. Se le ofrece a este lector una suerte de pacto. Puede traducirse, al inicio de los libros de Schmidt, por «un dragón en el umbral». Es decir que el lector se encuentra allí confrontado con tres o cuatro páginas, de una prosa ultraconcentrada, que algunos calificarán de «opaca». Pero desde el momento en que se franqueó ese umbral, ella se revelará como el emblema del libro entero. A Schmidt le encanta jugar con su lector. Hay una verdadera demanda de complicidad en su obra locamente erudita. A lo largo de las lecturas, uno se familiariza con ese saber jalonado de referencias y alusiones recurrentes. Eso nos fuerza también a ir a ver de más cerca y de consultar enciclopedias y obras de referencia. Entonces, finalmente, se produce una irrupción  de sentidos que ilumina o subraya todo el contexto.

Chronic´art: En los años 60, el público alemán descubrió a Schmidt a través de su libro más difícil, Zettel´s Traum. ¿Qué recepción tuvo? 

Claude Riehl: Paradójicamente, Schmidt se convirtió en un escritor conocido con su libro menos abordable. Gracias a este libro consiguió el prestigioso premio Goethe. Trabajó cinco años en Zettel´s Traum, de 1963 a 1968-69, permaneciendo recluido en el universo que se había construido en la Landa de Lunebourg, detrás del alambre de púas. Se había impuesto horarios de trabajo espartanos, casi no salía y no respondía ni el correo, ni el teléfono. A veces, obligado a recibir «amigos» de paso, («No nací para la amistad», decía), vituperaba luego contra ellos en su diario íntimo, a causa de la pérdida de tiempo que esas visitas le ocasionaban. Esa gente no dejó de hacer correr el rumor que Schmidt estaba escribiendo su gran obra, que iba a dejar chiquito al Finnegans Wake de Joyce.  A medida que la fecha de publicación se acercaba, más aumentaba el rumor, sobre todo después que Arno Schmidt declaró que solo la raíz cúbica de la población alemana (lo que daba aproximadamente 395 personas) era capaz de entender Zettel´s Traum

Cuando apareció, los críticos honestos solo pudieron dar cuenta de la enormidad de la empresa: el libro pesaba 9 kilos y tenía 1354 páginas formato atlas, en facsímil de tapuscrito original. En cuanto a lo demás, estaban muy irritados, y algunos le dieron cita a sus lectores con una reseña, un año más tarde. Las cosas no habrían ido más lejos si los 2000 ejemplares firmados por Schmidt no se hubieran agotado en tres semanas… Y sobre todo si no hubieran aparecido ediciones piratas de menor tirada, lanzadas por «alternativos» de la ultra-izquierda, a un precio que desafiaba cualquier competencia, con un argumento del estilo «Poner al alcance de todos a un escritor revolucionario confiscado por la burguesía»…  Después de la denuncia que hicieron Schmidt y su editor, la prensa sensacionalista se apoderó del asunto. Así que, poca gente leyó enteramente este libro, el «público alemán» se atiborró sobre todo de chismes de periodistas que no tuvieron ni una copia del libro.

Chronic´art: Su novela Paysage lacustre avec Pocahontas también tuvo que pasar por un proceso…

Claude Riehl: Un proceso desencadenado por un librero y una asociación católica, ambos escandalizados por el relato que, según ellos, propagaba «la blasfemia y la pornografía».  Como vivían en la jurisdicción de la ciudad de Trêves, conocida por su extremo catolicismo, Schmidt y su editor Alfred Andersen corrían un riesgo inmediato. Conscientes de los riesgos a los que se exponían, después de haber pasado por el tribunal de Saarburg, Schmidt contactó al escritor Ernst Kreuder para huir del pueblo de Kastel, donde vivía en ese entonces. En 1955 se mudó a toda prisa, con la ayuda de Ernst Kreuder y el pintor Eberhard Schlotter, para instalarse en la muy liberal ciudad de Darmstadt. Unos meses más tarde las persecuciones se detuvieron, después que Hans Erich Nossack y Kogon confirmaron el «carácter artístico» de este relato. El episodio tuvo repercusiones nefastas: para evitar la censura, el nuevo editor de Schmidt, Ernst Krawehl de Stahlberg Verlag, impuso varios cortes en el manuscrito de la novela El Corazón de piedra. Novela que recién apareció en su versión original, un año después de la muerte de Arno Schmidt. 

Chronic´art: Su obra ya atravesó la frontera alemana. ¿En qué lugar se abrió un mejor camino? 

Claude Riehl: Ya está traducida en más de quince países, entre los más exóticos están Estonia y Japón. John Woods, el traductor norteamericano, después de haber traducido toda la obra de ficción de Schmidt, trabaja en este momento en Zettel´s Traum. Único problema: a los norteamericanos les importa un carajo la literatura y Arno Schmidt, cuya obra es inhallable en Estados Unidos. Sin embargo se sabe que Thomas Pynchon, por no citar más que a él, es un gran lector de Arno Schmidt (relean por ejemplo Mason & Dixon). De lejos, Francia es el país más receptivo. Aquí, los lectores de Schmidt son en general jóvenes, algo que nos lleva a preguntarnos sobre los nuevos modos de lecturas. Y es mucho más asombroso que la universidad empiece a interesarse un poco más en su obra.

Chronic´arts: ¿Cuál es la actualidad de sus textos en Alemania?

Claude Riehl: Finalmente ya existe una edición fiable de sus textos. El anteúltimo volumen de la «Bargfelder Ausgabe» (la edición de Bargfelder) acaba de aparecer en Alemania. Contiene «Fragmentos», es decir esbozos de novelas y de relatos, versiones abandonadas, fragmentos de ensayos. Un material muy instructivo para todos aquellos que se interesen en la génesis de la obra. El último volumen reúne documentos sonoros, como las lecturas grabadas por Schmidt para la radio, así como las imágenes filmadas que se ciñen a una larga entrevista que dio justo después de On a marché sur la Lande. La edición definitiva tendrá 20 volúmenes una vez que se componga Zettel´s Tram.

Un trabajo de titanes, que emprendió el maestro tipógrafo Friedrich Forssman. La Fundación Arno Schmidt también publicó, a partir de los años 80, un buen número de documentos apasionantes, por ejemplo un inmenso volumen consagrado a una novela nunca escrita, sobre la cual Schmidt trabajó toda su vida, y que debía llamarse Lilienthal 1801 o Los Astronautas. En este volumen se reúnen fotos, todas las fichas que quedaron, esbozos de manuscritos y tapuscritos… En un formato análogo, un volumen sobre su novela Pocahontas presenta la reproducción en color de la integridad de las fichas utilizadas (es la primera vez que Schmidt se servía de un fichero), tapuscritos y el diario escrito por su mujer Alice Schmidt, en el transcurso de la estadía de la pareja en el Lago del Dümmer. Allí también se encuentran más fotos de esas vacaciones: se puede ver cómo, a partir de anotaciones sobre banalidades, cosas de todos los días y de un texto sin ambición literaria, Schmidt escribió uno de los más bellos relatos de la post-guerra. Está también la edición gran formato de los tapuscritos de dos novelas abandonadas, Bruxelles (Bruselas) y La position de tir (La posición de tiro). Pero la más emocionante de las publicaciones sigue siendo la del manuscrito de Leviatán, una famosa nouvelle que Schmidt escribió sobre formularios de telegramas del ejército inglés, en un campo de prisioneros, en 1949. El manuscrito, en color y formato original, está dotado de una «transcripción diplomática». Por último, el Diario de Alice Schmidt del año 1954 acaba de aparecer, en una edición de una precisión increíble. Todos esos objeto-libros obtienen casi automáticamente un premio de librero o de impresor. Con este Diario, se trata del «nivel de experiencia I» de la novela El Corazón de piedra que emerge, puesto que Alice Schmidt hace un repaso de la estadía de la pareja en Ahlden y Berlín, dos ciudades en el corazón de esta novela. En lo cotidiano la pareja se confronta a una miseria horrible, difícilmente imaginable hoy. La mayor parte de estas publicaciones aparecieron en Haffman Verlag en Zurich. Después de la quiebra definitiva de este editor, la Fundación Arno Schmidt publica desde el 2002 en la prestigiosa editorial Suhrkamp Verlag. Los libros de Arno Schmidt se reeditan allí con interesantes postfacios, en la colección «Bibliothek Suhrkamp». La mayor parte de  sus libros existe igualmente en edición de bolsillo, en Fisher Verlag, a precios muy asequibles.

Chronic´art: La Fundación Arno Schmidt está situada justamente ahí donde se desarrolla la novela On a marché sur la Lande. ¿Es un lugar más bien dinámico, o, por el contrario, fija la memoria del escritor? 

Claude Riehl: La Fundación Arno Schmidt linda con la antigua casa de Schmidt y, atravesando un magnífico jardín, se pasa fácilmente de una a otra. Su casa, conservada como un museo, es visitada con pedido previo de visita  y alberga sus archivos. El ambiente es más bien relajado, aún cuando allí se trabaja enormemente para montar exposiciones y acoger a los investigadores, los alumnos de las escuelas secundarias, los lectores y los traductores. El año pasado, se desarrolló durante tres días un «workshop» de traductores. En la aldea vecina de Eschede, la Fundación organiza conciertos de música contemporánea, lecturas y performances que atraen a las esferas culturales de Hanover o de Hamburgo. Todo eso habría sido impensable en vida de Schmidt, él que detestaba todos esos «temblores».

Chronic´art: Para volver a On marche sur la Lande, dos técnicas propias de Schmidt se cruzan ahí: la itálica al inicio de capítulo, y un doble relato reforzado por la disposición particular de la página.

Claude Riehl: Sí, es a lo que el mismo Schmidt hace referencia cuando dice que «La vida no es un continuum» o que «Se puede poner en una misma página dos niveles de experiencia». Se encuentra en él una realidad en mosaico y una realidad subtendida o que constantemente da nuevos brotes, que entrega su doble para todo ser pensante. Para mejor captar estas técnicas fundamentales, el lector puede sumergirse en sus Cálculos I & II, donde Schmidt las explica en detalle. Pero en On a marché sur la Lande, ellas servirán de marco para desarrollar nuevas técnicas, porque esta novela es ante todo «experimental».

Chronic´art: ¿Qué obstáculos se presentan en la traducción de  semejante prosa, cargada de neologismos y giros orales?

Claude Riehl: Justamente ahí está el interés de traducirlo, porque eso implica un trabajo poco confortable y a veces corrosivo sobre nuestra lengua. El neo-alemán de Schmidt empuja al francés hasta sus últimas trincheras e implica muchas transgresiones, explosiones, trituraciones. Nuestra lengua se ve obligada a recurrir a todos sus recursos, a veces los más lejanos, para «verter» la prosa schmidtiana. En alemán se forman neologismos todos los días, le lengua se presta y todo el mundo los entiende. Para eso, en francés, es mejor entender y leer el latín y el griego. En lo que concierne a los neologismos de los «jóvenes» en francés, a menudo son muy cifrados y en su mayoría, efímeros.

Chronic´art: Más allá de este alcance «experimental», hay una verdadera poesía en su última novela.

Claude Riehl: Schmidt le prestaba una atención infinita a las cosas. En él, hay un realismo decidido, incluso un hiperrealismo que implica una búsqueda poética única, que  solo  pertenece a él. Esta vena poética es la fuerza de sus textos: sus metáforas relativas a la Luna, los más pequeños detalles de las personas son únicos y contribuyen al disfrute del texto. En eso, está en las antípodas de una modernidad «morosa», en el estilo de Kafka, de Beckett o de otros epígonos francamente insoportables. Descubrir a Arno Schmidt en la Francia de los años 70, era creer de nuevo en la potencia de la literatura, de la ficción, y en su capacidad de renovación.

Chronic´art: ¿A través de esta grafía tan singular, se puede ver a Schmidt como un precursor de la «escritura interactiva», influenciada por Internet y los multimedios?

Claude Riehl: Se puede decir eso, incluso si esta cuestión de la informática y del Internet sigue abierta. Por ahora, esto me parece un poco simplificador, por lo menos hasta que no se haya determinado con precisión a qué nivel de analogía se puede llevar esta cuestión, investigando por ejemplo el funcionamiento de las fichas que Schmidt utilizaba para escribir.

Chronic´art: ¿De dónde viene este título «a lo Hergé» que eligió para la traducción francesa?

Claude Riehl: Imposible traducir el título original, KRAFF auch Mare Crisium.  Schmidt juega aquí con la polisemia de la palabra «Kaff». «Ein Kaff» es en primero lugar «un pueblucho», un rincón perdido, «un Landadonde comen-las-vacas», lo que es el caso de «Goffendorf», el pueblo donde se mueven los protagonistas terrestres de On a marché sur la lande. Pero «Kaff» es también «la cizaña» en la expresión «separara el buen grano de la cizaña»: en la novela la pareja de Karl y Hertha se presenta ante la tía de Hertha para pedirle que haga la parte del bueno y del malo, en una relación de pareja en crisis. «Kaff» designa por último a un genio árabe en un relato de Wieland, escritor venerado por Schmidt. Y «auch Mare Crisium» (también Mare Crisium») designa desde luego el mar sobre la Luna, donde ocurre el relato que figura en la columna de la derecha de la novela. Esta «madre de las crisis» remite a la crisis de la pareja. A partir de ahí, era preciso integrar en el título estos dos niveles de relato, el terrestre y el lunar. La solución «a lo Hergé» era obvia.

Chronic´art: ¿Cuáles son los próximos proyectos alrededor de Schmidt en Francia?

Claude Riehl: El próximo proyecto de traducción es La Escuela de los ateos (Die Schule der Atheisten, 1972), «una comedia de nouvelles en seis actos», en el mismo formato atlas que Soir bordé d´or (Noche ribeteada de oro), uno de los grandes «tapuscritos». Mis editores de Tristram prosiguen alegremente el programa que le había presentado en un plan de edición. Por el momento, están encantados.

(Entrevista realizada a propósito de la traducción francesa KAFF auch Mare Crisium publicada con el título On a marché sur la Lande [Hemos caminado cobre la Landa] publicada en el año 2005 en la editorial Tristram).

6 de abril del 2005
Traducción: Hugo Savino

Ph / Durante seis años (1963-1969) Arno Schmidt fue rellenando las más de 130.000 fichas que pronto se convertirían (1970) en lo que, sin duda, iba a ser su obra más ambiciosa, “ZETTELS TRAUM” (El sueño de la ficha).