
Mariano Peyrou, Free jazz. La música más negra del mundo. Nuevos cuaderno anagrama, mayo de 2024
Don Cherry: «aunque es la primera vez que estás viviendo algo, te resulta familiar.»
Derek Bailey: «improvisación no idiomática.»
Mariano Peyrou hizo con este libro un acto de lenguaje. Trajo el free jazz al español. Y lo inscribió. Y ese acto está del lado del hacer y no del decir. El que escucha 25 años esta música, Mariano Peyrou, hace escucha. Pone un año, 1959, para mostrar el funcionamiento, no un origen.
Y un día la escribe, esa escucha, abre un campo de figuras, que es más que una historia o un deseo de estudioso. Pone, despliega todas las variaciones, corrientes y singularidades. Las líneas se cruzan y aparecen los sonidos luminosos. El free jazz lo hacen los artistas, cada uno, cada vez. Y el aficionado, cada uno, cada vez.
Mariano Peyrou: «El free jazz irá más lejos y eliminará la obligación de emplear acordes y sobre todo, acabar con la posición central de las progresiones armónicas en la improvisación.»
La «eliminación de obligación», esa figura que Mariano Peyrou se inventa, invención en el sentido mas riguroso, no recurrir a la vulgata de los reflejos y las analogías, su lectura explora lo que enseña. Mariano Peyrou aprende escuchando y nos transmite cómo el free jazz lo transforma y cómo nos transforma al final de esta lectura. Escribe un poema con el free jazz. Y no sobre el free jazz.
Charlie Haden: «Cuando empiezas a pensar, la música se detiene».
Mariano Peyrou entra el free jazz en la lengua, la afecta, le pone una lista de músicos y sus temas, y sus citas, la teatralidad de esos músicos, que hablan, dan entrevistas, tienen secuaces, como Val Wilmer, por ejemplo. Hablan de su poética. Ornette Coleman le dice al baterista Ed Blackwell, cuando éste «en cierto momento, marcó el final de la forma con un redoble. Coleman dejó de tocar y le preguntó: “¿Por qué has terminado mi frase?”. Como explica Val Wilmer, “lo que quería decir era que si él tocaba una frase que por su lógica melódica se extendía más allá del límite impuesto por la estructura formal de treinta y dos compases, los demás músicos deberían desarrollar la frase en vez de ceñirse a la forma.»
Las invenciones aparecen porque algunos artistas no quieren meterse en la huella del estilo, de lo que se hizo, escuchan lo que todavía no se hizo, no reflejan nada, no son portavoces de nada, solo que se cansan de la estética general. Y Mariano Peyrou hace lo contrario de estética general.
Le da espacio al aficionado, nos da espacio, no nos llena la cabeza de fechas e informaciones, es un secuaz, nos pone los temas, los nombres y finalmente se decanta por la sugerencia.
James Baldwin: «El propósito del arte es revelar las preguntas que han sido ocultadas por las respuestas».
Situar. Archie Shepp: «Vosotros poséis la música y nosotros la hacemos.»
El libro de Mariano Peyrou se ocupa del hacer sin soslayar el poder de los «dueños» de la música. Explora en detalle la transformación y el funcionamiento, lo que «Cecil Taylor explica, “que el ritmo se vuelve melódico y los instrumentos melódicos se transforman en ritmo” y que “ha habido un cambio en las funciones tradicionales”.»
Mariano Peyrou: «El ritmo no es solo una serie de figuras que se tocan y se escuchan; es también una relación temporal entre las distintas partes de una pieza, una sensación que procede de sus respectivas duraciones.»
Libro que recorre la historia de las transformaciones. Y, por eso mismo, abre otro campo de escucha. A diferencia de la estética que le habla interminablemente a la estética, Mariano Peyrou nunca suelta el tema, lo hace lista y lo escribe escuchándolo. Todo en el mismo movimiento.
Mariano Peyrou no tiene las palabras previamente, sus palabras proceden de lo que escribe mientras escucha. El free jazz se le va escribiendo en la cabeza.
Situar. Mariano Peyrou: «Lo que considero el mejor símbolo de la transformación del jazz en algo serio y respetable ocurre en 1953, cuando el saxofonista Gerry Mulligan pide al público que guarde silencio durante su actuación en un club de Los Ángeles.»
Mariano Peyrou muestra que el free jazz «es la poesía insoluble, en su insolubilidad misma» (Antoine Vitez) y que «arrastra» con él a todo el jazz.
Mariano Peyrou nos hace escuchar lo que hay de ritmo en la voz del free jazz, lo que hay de inacabado, en el sentido ornette, no dejarse completar la frase.
Situar: Mariano Peyrou: «Los músicos de free jazz , como los de bebop, pero más explícitamente, se consideran artistas.»
Situar. Mariano Peyrou: «Cecil Taylor usa la palabra «conserje» para referirse a los profesores que tuvo en el selecto New England Conservatory of Music. Está criticando la falta de libertad, y el elemento pequeño burgués, la escasa ambición artística y espiritual de ciertos enfoques. “El éxito hace que la gente se vuelva menos fogosa”, dice Taylor “más amable”.»
Este libro, a la vez que cuenta las transformaciones y la lucha contra las constricciones «y con respecto a la estructura, a veces se flexibiliza y a veces se suprime del todo; casi nunca, en cualquier caso, se conserva como algo incuestionable.», conmueve nuestra estructura de escucha.
Citar a Mariano Peyrou y citar lo que cita Mariano Peyrou. Leer su libro escuchando su lista de temas, por una vereda y volver por la otra con la misma lista en el oído. Why not?
Un trabajo de demolición de los propios prejuicios. No pasa nada, detrás de este recorrido ida y vuelta no está el abismo.
Las invitaciones de Mariano Peyrou a escuchar, en este caso, «Fortunato» de Marion Brown. Lo cito: «“Fortunato” sigue la tradición de “Naima” por el ambiente que crea, pero en cuanto Brown toca la melodía, hay un solo de piano y un solo de bajo simultáneos (y también podríamos considerar que lo que hace la batería es un solo). El lirismo de este saxofonista, su vibrato y su sonido no son en absoluto típicos del free jazz. Su libertad sí lo es.»
Ya queda más claro que este libro no es un libro del decir sino del hacer.
Trato de seguir la regla estricta y universal fijada por Néstor Sánchez que es la de no destruir un libro contando lo que el libro no cuenta. Free jazz no es de los libros que se cuentan por teléfono. Es de lo que hacen poema.
Sin este libro nunca habría entrado en La Sorella.
Situar. Ornette Coleman: «intentar expresar la calidez de la voz humana».
Free jazz se escribe en cada relectura. En los nombres de los músicos, en los temas sugeridos, se escucha infinitamente esa voz ornette.
Situar. Mariano Peyrou: «Quizá no sea demasiado exagerado decir que con Ornette Coleman desaparece la armonía y con Albert Ayler desaparece la melodía.»
En Free jazz, leer-escuchar, una misma historia. Mariano Peyrou escucha a cada musico y entra en cada punto de vista para mostrar que la historicidad de cada uno de ellos tiene un futuro.
Situar. Mariano Peyrou: «Los dueños de los clubes apenas los contratan, sus discos jamás suenan por la radio, quedan completamente fuera del mercado.»
Situarse. Cecil Taylor: «fue una ironía extrema que en esa época saliese un artículo en Down Beat sobre la música que estábamos haciendo, y poco después de que apareciera, yo trabajaba lavando platos, pero para entonces yo sabía por qué me dedicaba a lavar platos.»
Situar. Mariano Peyrou: «Los nombres nos atan, nos limitan, por lo que los artistas no suelen mostrarse satisfechos con las denominaciones de las corrientes en las que se los agrupa.»
Leyendo Free jazz uno se reinventa, rehace el camino de lo que escuchó alguna vez, de lo que escucha siempre y de lo que no escuchó nunca, y la palabra música se abre en varios sentidos, que dejan que «se muestre un lado nuevo de lo ya conocido» (Mariano Peyrou).
Así que hagamos escucha (me insisto) de este libro intempestivo que trae un pasado no muy remoto, que trae el presente de ese pasado rítmico y lo despliega.
Hugo Savino
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