Jamás oí a mi padre o madre elevar ni una vez el tono por ningún asunto, ni distinguí dejo alguno de ira, siquiera de herida u ofensa, en sus miradas. Jamás los escuché reprender a un criado, ni que lo culparan repentina, pasional o severamente. Jamás observé un momento de agitación o desorden concerniente a […]