Poemas encontrados en el siglo pasado / Roberto López Belloso

1909

la mañana tiene la neutra expresión de las llanuras de normandía
pero se va mojando
en la profanación que hace la memoria

el vértigo
de la noche de la revelación
todavía puede verse en la ventana iluminada

ha estado lloviendo
y lloverá de nuevo

(evocado por describir el efecto que tiene sobre lo evocable
una magdalena
mojada en té/
y por haber luego trazado al detalle
la angustia
que provoca
demorar más de la cuenta un espejo con venecia/ marcel proust
comenzaba una noche de este año a erigir su catedral en normandía/
como si la voz de la gruta de poros hubiera estado esperando
su oído
para volver a dictar sentencia/
catedral en siete tomos que debería darse cada día/ en entregas/
con el periódico de la tarde/ o aparecer
troquelada
en las cajas de cereales/
y algún gobierno/
entre tantos / obligar a dos de cada tres familias a nombrar a sus hijas albertina)

(Marcel Proust comienza a erigir En busca del tiempo perdido)

 

1911

es domingo en praga cuando la metálica silueta de los pabellones de la
exposición universal reciben a noviembre con el frío esplendor de
bohemia
devoradora de almas una canoa deriva sin remero en el vltava
se ha ido
aunque parezca ser suya esa silueta que rema
más tarde el remero
no estará tampoco en el café de mala strana
ni en la academia de comercio
aunque se esté viendo ahora mismo en esos sitios
el paño oscuro de su traje de abogado litigante
el esferado sombrero
el arrugado escudo de la camisa blanca/
es domingo en praga
y en toda praga no es posible encontrar
al que nunca la había dejado ningún otro domingo

lejos
sentado en la oscuridad de la sala
sediento y quieto como un murciélago
escucha y mira el turquesa del empapado río
espera por ella
no deja
que nadie la toque
parece que también ella está en donde parecen verla
aparenta llevar con gracia los vestidos
el maquillaje de klimt como una máscara que disimula lo ausente
sin embargo
la vidriosa mirada debería delatarla
revelar
que viaja
recostada en su hombro
canoa mecida por el movimiento de los trenes que llevan al norte
mordida en donde más duele
agrietada por el penetrante aire del vltava

(Kafka rema en Praga)

 

1913

1

retrato sensual de muchacha con vestido ligero podría llamarse lo ocurrido
en san petersburgo si fuera
un cuadro de briullov pero no es más
que una sucia mancha de sangre en medio de la calle y la sien
destrozada
de vsevold kniazev/ una bala
era
al final de cuentas
la rosa negra de blok en la copa de la sala repleta del elegante restorán
al final de cuentas
era
una bala de vsevold kniazev
destrozada la sien
en medio de la calle
una sucia mancha de sangre que no sería más
que un cuadro de briullov
si fuera
un retrato sensual de muchacha con vestido ligero
lo ocurrido
en san petersburgo

2

una muerte siempre es una muerte y encierra
su cuota de misterio/ incluso
para el oficial a cargo/
estaba claro
en este caso
la mano el arma la ocasión y el móvil/
recordaba
el oficial a cargo
haber visto cierta vez en el perro que fuma la espalda
desnuda
de olga sudeikina
“como en un cuadro de briullov” hubiera pensado
incluso
de no haber estado de servicio
fue sólo un flash
que lo cegó
mientras volteaba el cuerpo sin vida de vsevold kniazev
poeta y soldado
del regimiento de los husares
fue sólo un flash
el desfigurado rostro “otra muerte
en la que todo comentario está de más”
pensó
incluso
en la espalda desnuda de olga sudeikina
en la que todo comentario está de más
incluso
el desfigurado rostro
pensó
el oficial a cargo

3

hay algo de ausente
en la primera noche de olga sudeikina y alexandr blok
después del balazo de vsevold kniazev
un cierto juego de fantasmas y máscaras
una incapacidad de la carne para asirse a sí misma
una vacuidad
un poema sin héroe
una mirada
que no se pierde un solo detalle pero no sirve
no revela
no muestra
se queda ciega
abstraída
muda
pero es sólo uno el instante de la culpa
después de eso
comienzan a delinearse los contornos/ ayudados
por el contraste de la piel de los amantes en las sábanas oscuras
después de eso
lo ocurrido en san petersburgo
-la espalda desnuda
la rosa negra
la bala y la sangre-
podría llamarse
apenas
un caso cerrado

(Vsevold Kniazev, héroe del Poema sin héroe, de Anna Ajmatová, se quita la vida por amor cuando comprende que era de Alexandr Blok la propiedad incuestionable de Olga Sudeikina, a quien pensaba suya)

 

1914

aunque recién nacida
ya tiene
la barbarie
un cierto eco del fin de los tiempos

en sarajevo espera
tras la pechera de lentejuelas de gavrilo princip
el tejido amanerado de la carnicería
el gas
el barro
el frío
la interpretación controvertida

un eco
cierto
de la sombra de un gato
que se desliza
azul y frágil
expiación imperfecta
de un verso de trakl

(El magnicidio de Sarajevo desata la Gran Guerra. Gavrilo Princip encendió la mecha. Cerca, en Cracovia, se suicida Trakl)

 

1916

entre dos amores crucificados
van su instante
su hora
su siglo
su culto desmedido a napoleón
su rusia blanca

acaricia la cabeza del muchacho de varsovia
después de los largos paseos por el neva
espera
en el oficio del insomnio
el vagón del tren que la llevará a crimea
los seis dramas en verso
los indicios de la nudez que mejor viste
la experimentación de una actriz de provincia
despiadada
en el placer del texto

como aquella otra herida de los incoloros ojos del diablo
-dogo azulado en los años de la infancia-
sonieshka lastima
el borde que muerde
en el dormitorio de antes del exilio

(Marina Tsvietaieva escribe sus poemas a Mandelstam)

 

1921

¿hay tinieblas donde ella está?
franz kafka

 

la doble cinta de metal que recorren los tranvías lo aleja
de la tienda de encajes del palacio kinsky / parece empujarlo
con los ojos vendados
por el húmedo sendero de la selva de misiones
es la fiebre que le muestra el cerco imantado del imán rojizo de la fábula
al otro lado del sueño
el enajenado prisionero lo provoca y llama
con el perfil de su rostro lo perfila
limando los barrotes
borrando el margen
quiere llamarlo a engaño
trocar de sitio
calzar
el traje atormentado del pequeño alemán de praga
dejarle a cambio la deriva de la locura y la mordedura de todas las serpientes
para que ya no vuelva

si pudiera ocupar su lugar
no ambiciona la casa del lucio de oro
ni el tranquilo empleo en la assecurazzione nazionale
sólo quiere una chance
para tomarla por una vez del talle
poner el cuerpo en juego
cobrarse la sangre
dejar de fingir que todo es un inocente intercambio de estampillas

borracho de aguardiente barato
echa el aliento en el espejo picado de la cantina del aserradero
escribe
con un dedo:

verdadero riesgo de una imagen el reflejo

 

(Kafka empieza su correspondencia con Mílena Jesenka. Quiroga publica Anaconda. Ambos se cruzan en territorio desconocido. Quiroga quiere quedarse con Mílena. Kafka teme lo peor, y regresa a casa)

 

1926

boris, nunca iremos a ver a rilke
marina tsvietáieva

1

no es en absoluto un marinero pero se deshace en palabras
en las cartas del verano del veintiséis
con arcos quejumbrosos en la sangre abstinente le habla
de las cien cegadoras fotografías
que se difuminan en las extensiones ilimitadas del azul de blok
del puente en que el amanecer partía
la copa desbordada
su pasada fe en el encanto
árida
en las dos orillas/ la tristeza
navega las páginas en blanco de la libreta de tapas de cuero
la ansiada caligrafía de la que languidece entre los expatriados
la pulsión disciplinada
en la supuesta cercanía de la correspondencia:
-esta noche la pasaré contigo/ hoy he comenzado cinco cartas para ti/

2

del otro lado ella construye su propio vacío:
-no me opongo/ no respondo/ no tengo nada que ofrecerle:
todo ha sido tomado

le escribe
con la condescendencia de los caracteres cirílicos
lo absuelve de su sed de francia
y de otros lugares inexistentes
oculta su foto con el brazo
para no mirarlo tan de cerca
ruega
por un puñado de brisa del moscova

después llama al silencio por su nombre

(Marina Tsvietáieva y Boris Pasternak se inundan de cartas)

1929

1

es el celo del bordeaux la curva del tejido de punto que protege a la mirada del aguijón de la piel que no puede verse -el reflejo del sol en las nieves de noruega no resultan peligroso como la tersura del torso en la eludida curvatura del tejido- bastaría apartar con la suavidad de un dedo el celo pendiente del bordeaux despejar la niebla del tejido pasar las líneas de la mano por el escenario ritual del cuerpo en una quiromancia que no devela porque ya no hay nada
que deba decirse del futuro

juraría que no importan la desgracia ni la máscara sino el camino que trepa la mirada
cuando aparta el velo
y te deshace

2
es el celo del bordeaux lo que te protege de la retratista de moda
de la aristocracia de entreguerras inocente como el nácar de lo oscuro que se avecinaba un martes
el final de fiesta esperaba
discretamente
en el vapor del baño de lánguidas mujeres
apenas sacudido por el golpe sedoso de los cráneos
de los intrépidos acróbatas que se lanzaban sin alas ni redes contra el pavimento de wall street

(Tamara de Lempicka pinta “Mujeres bañándose”. Wall Street vive su “martes negro”)

 

1931

es hermosa la noche
fluye
perdida
a pie
en busca de ventana iluminada

ella se abre
generosa
al oleaje hipnótico
acaricia
entre los dedos
la palabra

 

(Virginia Wolf publica Las Olas)

 

1938

el mastín de la época se lanza sobre mis hombros
o.e. mandelstam
armenia
crimea
el zarpazo de lubianka
la superficie habitable codiciada por los coatíes
el odio
del montañés del kremlin
el libro
sin tapas
los cuadernos
salvados por nadiezhda después de la requisa
una carta
en la espera del invierno
la barraca número once
cerca de vladivostok
poco más pudo saberse
de osip emilievich
el iluminado por la primigenia belleza de los zorros azules

 

(Osip Mandelstam muere en un gulag de Siberia)

 

Roberto López Belloso

Selección de Poemas encontrados en el siglo pasado, 2005.

Ediciones imaginarias, Uruguay.