Carmen McRae: “Éramos felices en los días de 52nd Street” / Conversación con Arthur Taylor

Creo que mi interés por el canto comenzó cuando era apenas un bebé. Mi padre era un hombre muy musical. No era un artista, pero amaba la buena música. No es algo que recuerdo, pero me dijeron que de niña sabía todas las canciones populares de la época, como muchos niños hoy en día que están expuestos a la música que pasan constantemente en la radio y la televisión. Más tarde, descubrí que tenía dos o tres parientes con inclinaciones musicales. Con esto me refiero a que tenían buenas voces. Podrían haber sido cantantes de haberlo querido, pero supongo que nunca quisieron. De ahí quizás provenga el poco talento musical que tengo.

Soy la única persona en la familia que se dedica a la música. He sido muy afortunada; todos me desearon lo mejor e incluso quizás me han legado su talento. Su talento sumado a un poco del mío me han ayudado a llegar adonde estoy hoy. Tenía que ser una de estas dos cosas en la vida: una intérprete capaz de actuar frente a un público o una buena oyente de música. Dio la casualidad de que soy una intérprete.

Cuando aún era adolescente, conocí una mujer que se convirtió en m ídolo. Fue mi ídolo en ese momento y lo sigue siendo hoy; aunque ya falleció, la sigo admirando. Se trata de Billie Holiday. Cuando era muy joven conocí a Lady y fue una de las mujeres más impactantes que conocí en mi vida. Realmente me asustaba en todo lo relacionado al canto. Me parecía tan perfecta que sentía que cualquier cosa que viniera después de ella sería decepcionante. Por consiguiente, tenía miedo de convertirme en aquello que deseaba desde pequeña. Esa fue una fase muy importante para mí. Después de eso, tuve algunas experiencias menos importantes en las bandas de Benny Carter, Mercer Ellington y Count Basie, pero fueron trabajos cortos que no tuvieron una gran influencia porque era demasiado joven. La que me ayudó fue Billie Holiday, en una etapa muy temprana de mi vida.

De allí me fui a Chicago [canta]: “Sorry that I can´t take you…”. ¡Me estoy dejando llevar por el entusiasmo! En fin, fui a Chicago y me gustó la ciudad. Para quedarme, tenía que ganarme la vida. Una amiga, una ex corista que conocía que sabía que yo podía tocar y cantar, a pesar de que era algo que solo hacía frente a mis amigos, no de manera profesional, me dijo: “¿Por qué no trabajas de tocar y cantar?”. A lo cual respondí: “Lulú, eso suena genial pero no sé si soy capaz”. Ella me contestó: “Conozco a alguien que busca una cantante y pianista. Si te presentas y no quedas, por lo menos lo habrás intentado”. Mi respuesta fue: “Es difícil aceptar una derrota para una mujer de Aries como yo. Prefiero escuchar cualquier cosa a escuchar un no”. Me convenció, me presenté y el señor fue muy amable conmigo. Nunca lo voy a olvidar. Me dio un trabajo por dos semanas con la opción de trabajar dos semanas más como cantante y pianista. Me dio dinero por adelantado para que pudiera afiliarme al sindicato. Trabajé dos semanas y decidió darme esa opción de trabajar dos semanas más.

Me di cuenta de que mis habilidades pianísticas eran muy limitadas porque nunca había pensado en formarme para ser una verdadera pianista, solo practicaba para mi propio placer o para ensayar una canción. La necesidad de mejorar se volvió algo crucial. Continué trabajando allí por diecisiete semanas. Durante ese tiempo, alquilé un piano y, como mi repertorio era bastante pobre, ensayé todos los días hasta que logré sumar más y más canciones. Viví y trabajé en Chicago por tres años y medio y fue una de las mejores experiencias que tuve. No me importa que haya sido en Chicago, el lugar no es lo que importa, lo que importa es que sucedió. Descubrí que podía vivir de cantar y tocar. Mis ídolos eran grandes pianistas como Teddy Wilson y Art Tatum, por lo tanto, no me dejaba engañar por mis capacidades pianísticas. Tocar el piano para mí era un medio para alcanzar mis objetivos como cantante.

¿Qué tan importante es para una cantante saber tocar algo de piano?

Por experiencia propia diría que es una de las cosas más importantes. Creo que no tendría la reputación que hoy tengo si no supiera tocar un poco el piano. Esa experiencia de estudiar música es lo que me llevó a estar donde hoy estoy. Sin ella, quizás no estaría cantando o si quizás sí, pero no sería tan impresionante como lo que sea que hago hoy en día. Hace años repito esto y aún hoy creo que es extremadamente importante. Es importante si uno quiere ser un artista que perdura. Cualquier artista que realmente sabe que lo que él o ella hace musicalmente, va a perdurar. Creo que aquellos que no son profesionales quedan en el olvido. Ganan mucho dinero de la noche a la mañana, pero de todos modos, no perduran. Después de que desaparecen, nadie recuerda quiénes son. Por esa razón, es muy importante conocer el oficio.

¿Qué le recomendarías a alguien que quiera comenzar una carrera como cantante?

No existe la receta perfecta. Es una combinación de suerte, talento y estar en el lugar correcto en el momento correcto con el público correcto escuchándote. Les aconsejaría que tengan algún tipo de conocimiento musical. No tiene que ser el piano necesariamente. Puede ser la guitarra o el arpa, pero creo que el piano es el instrumento más simple si uno quiere ser cantante.

¿Eres religiosa? Si no te molesta que te pregunte.

Si no quisiera contestarte, A.T., te lo diría. Si ser religioso significa creer en un Ser Supremo y que nuestras vidas están predestinadas antes de nacer en esta Tierra y creer que el destino tiene mucho que ver con lo que nos pasa, si eso es ser religioso, entonces lo soy. Si ser religioso implica ir a misa o ponerme de rodillas para rezarle a un Ser Supremo, independientemente de si es Alá o Dios, entonces no soy religiosa. No soy atea. De niña era católica, ¡pero para mí el Catolicismo es una farsa! Perdí la confianza. No he encontrado otra religión que me interese excepto quizás la fe Baha’i de la cual me habló Dizzy Gillespie, pero tengo mis dudas.

Me siento muy cómoda así como soy. En lugar de involucrarme con algo que es 70% bueno para mí y 30% perjudicial, prefiero no involucrarme con nada. Acepto aquellas pequeñas partes de cada religión que coinciden con mi forma de pensar. Mi concepto principal sobre aquello que consideramos divino es tratar a mi prójimo, independientemente de su color, credo o religión, como individuos. Permíteme explicarme mejor: muchos individuos no se comportan como seres humanos. Prefiero tratar a un individuo de acuerdo con las vibraciones que me transmite como ser humano. Por consiguiente, es algo que debo practicar yo misma. No puedo esperar que mi prójimo sea decente si yo no intento serlo. Uno también conoce personas que no le caen bien o con quiénes no es compatible. Hay personas a quienes, por alguna razón, no les caigo bien. Creo que las personas que se sienten así deberían evitar verse porque la vida es demasiado corta como para tener que tolerar a alguien por compromiso. Creo que es injusto para esa persona y es, además, una ofensa a su inteligencia. Si uno no se lleva bien con alguien, cada uno debe tomar su propio camino. ¡Hay que ser justo con uno mismo antes de poder ser justo con los demás!

Cuando estás sobre el escenario, ¿cantas para ti misma, para los músicos o para el público?

Me alegra que me preguntes eso. Es una de las cosas más importantes. Puedo dar una mejor respuesta a esta pregunta que a muchas de las otras. Primero canto para mí. Debemos ser realistas. Yo estoy involucrada porque soy yo la que lo canto, ¿no es así? Solo hago lo que hago porque quiero complacer a las personas que se tomaron el tiempo de escucharme. Tengo que hacerlo para alguien porque es la única manera que tengo de saber si hago bien en sentirme plena haciendo lo que hago. Por ende, también canto para los músicos porque necesito que toquen bien detrás de mí, haciendo lo que quiero que hagan para el público sentado adelante. Por lo tanto, en realidad lo hago para todos. Si los músicos son buenos – y deben serlo para que me pueda sentir segura- yo voy a dar lo mejor para el público; es una combinación entre los músicos, el público y yo.

También quiero que a los músicos les guste porque si no les gusta no serán capaces de tocar conmigo, independientemente de su talento. Si no les gusta lo que hago y solo tocan conmigo por el dinero no me interesa. Les tiene que gustar lo que hago y a mí lo que ellos hacen porque soy yo la que los contrata.

Naturalmente, me gano la vida complaciendo al público. Así puedo pagarles a mis músicos y puedo regresar contenta a casa. De hecho, es una combinación de complacer a todos. Si en el escenario, los músicos se inspiran entre ellos, el 99% de las veces van a complacer al público también. El público sabe quién eres, sabe lo que haces y te viene a escuchar en persona. Uno tiene esos tres puntos a favor incluso antes de abrir la boca. Solo hay que hacer lo que uno sabe porque eso es lo que vinieron a ver. Si lo haces bien y no estás bajo la influencia de ninguna sustancia, serás sincero, y eso es lo único que necesitas.

Esta ocupación a la que nos dedicamos es tan hermosa, A.T. De hecho, todas las artes son bellas pero creo que tenemos más posibilidades de sentirnos bien con nosotros mismos y estamos más motivados para seguir adelante porque las personas que nos vienen a ver nos inspiran confianza. La industria de la música es una de las mejores industrias del mundo. Inmediatamente entras en contacto con personas que te dicen lo que les gusta y lo que no y eso te una idea de lo que estás haciendo. A veces, uno intenta tomar un camino que no es bien recibido entonces toma otro camino. Para eso estamos aquí, para entretener. Si tuviera que cantar para mí misma, nunca escucharía una nota porque no estoy aquí para eso.

¿Te consideras una cantante de jazz?

Esa es una pregunta que me han hecho muchas veces. Estoy orientada al jazz; si no fuera por el jazz no estaría aquí. Solo me interesa que me clasifiquen como una buena o mala cantante. Comencé mi carrera dentro del género del jazz. Me etiquetaron como cantante de jazz en algún momento, pero nunca me puse a pensar en eso. Nunca me propuse ser una cantante de jazz; solo quería cantar. Pero al principio fue extremadamente difícil, como lo es para cualquier músico, tocar sin improvisar con la melodía de alguna manera. Si hacer eso me convierte en una cantante de jazz, entonces sí, eso es lo que soy. También canté muchas canciones que bajo ningún punto de vista pueden considerarse standards de jazz y muchos álbumes que no pertenecen al género.

Lo que hago puede gustarle a algunos y no a otros. Pueden decir: “Tiene una buena voz, pero quizás debería…” No me interesa, pero no deberían etiquetarme. Sé lo que espera el público cuando canto una canción y si una hace scat, es considerado jazz; eso es entendible. Escucho a muchos cantantes que no están categorizados como cantantes de jazz como Ray Charles, Nancy Wilson, Tony Bennett, Frank Sinatra y muchos otros que ganan exorbitantes cantidades de dinero. Nunca los escuché cantar una canción de la forma en la que fue escrita. Si pueden desviarse de la melodía, lo que se clasifica como jazz, ¿dónde empieza y dónde termina? ¿Qué es lo que hace que una persona sea considerada cantante de jazz y otra no? ¿Es acaso una cuestión de cuánto se improvisa? No lo entiendo.

Hoy en día, tenemos música contemporánea, y mucha de esa música es fantástica. También hay mucha basura. Estoy muy contenta con los desarrollos contemporáneos en la música porque si toda la vida tuviera que cantar canciones de ocho compases, puente y ocho compases en un compás de 4/4 o 3/4 me volvería loca. Estoy contenta de tener compases de 7/8 y 5/4. Me alegra que cantemos otras cosas que no sean moon, june y love, dove. Amo lo que hago hoy en día. Canto canciones de los Beatles. A propósito, creo que son excelentes autores de canciones. Creo que no tan buenos cantantes o músicos pero sus canciones son excelentes. Si quieren categorizarlas como jazz, a mí no me importa, siempre y cuando me llamen a mí para cantarlas.

¿Alguna vez tuviste malas críticas?

Bueno, no siempre leo las críticas de todos los lugares en los que toco, pero no recuerdo haber leído una crítica que hablara completamente mal de mí. He visto muchas críticas que considero malas. Son críticos que no quizás no les gustó algo particular que hice pero quedaron maravillados con alguna otra cosa. Lo único equivocado que encuentro en los críticos es que suelen describir cómo las cantantes estamos vestidas o peinadas. Me imagino que eso debe ser importante, y no digo que no esté bien hacerlo pero creo que eso no tiene nada que ver con la música. Lo que debería describirse es la música. Y esa crítica debe ser hecha por alguien con autoridad en la música que uno toca y no por alguien que no sabe ni el nombre de tu último álbum y que solo conoce un álbum que editaste hace diez años. ¿Cómo pueden juzgar a un artista si no conocen la trayectoria de su carrera?

Todos queremos buenas críticas. La persona que hace una crítica debe saber de lo que está hablando. Estoy cansada de esos críticos que trabajan para algún periódico que no saben nada acerca de lo que hace el artista. Todos recibimos una mala crítica de vez en cuando pero por lo menos que sea de alguien verdaderamente imparcial. No es fácil porque los seres humanos tenemos rasgos que no podemos cambiar y uno de ellos es ser tendenciosos.

Supongamos que soy una crítica y vengo a verte; antes de entrar por la puerta ya adoro tu música. Entonces, ya sabes lo que vas a decir y eso es tan poco sincero como cuando alguien a quien no le gustas hace una crítica de tu concierto. Es muy difícil encontrar a alguien objetivo e imparcial que escriba una crítica sincera acerca del arte de alguien. Uno también debe recordar que más allá de que la crítica sea buena o mala está escrita por una persona – al final, lo único que obtendrás es su opinión.

¿Qué opinas del movimiento Black Panthers?

Tengo una prima segunda, muy joven, que pertenece al movimiento. Aunque parezca extraño, estoy muy orgullosa de ella porque cree en lo que hace. Si todos nosotros creyéramos en algo, estaríamos mejor. A mi modo de ver, según mi parecer, en mi opinión, los Panthers son jóvenes que intentan subsanar una injusticia que existe hace muchos años. Pero lo están tratando de hacer en un período de tiempo muy corto lo cual no va a dar los resultados que buscan. De todas maneras, esa es mi opinión, pero creo que son personas más valientes que muchas de las que conozco porque están dispuestos a enmendar las injusticias o morir en el intento. No hay nada más hermoso que las personas que creen en algo, personas que han sido esclavizadas durante tanto tiempo y que quieren liberarse, anhelando la libertad o morir luchando por ella. Hay muchas personas que tienen sueños pero que no están dispuestas a morir por ellos. Entonces, ceden pero los Panthers no negocian.

Hacen muchas cosas que yo, particularmente, no comparto pero luego pienso que si tuviera su edad, si tuviera su conocimiento… Descubrí que son jóvenes muy inteligentes cuando canté en un concierto a beneficio de los Panthers que habían sido injustamente arrestados sin fianza porque creían que, de esa manera, truncarían un supuesto plan que iban a llevar a cabo esos Panthers.

Esos Panthers fueron imputados por planear una explosión. Son puras tonterías. Quizás el gobierno tuvo sus razones para arrestarlos, pero los dejaron sin libertad bajo fianza o con fianzas exorbitantes. Los trataron como si estuvieran tratando de sabotear su propio país. Eso no lo creo. Están luchando por sus derechos porque saben que la vida es corta y todos nos merecemos vivir como seres humanos. En nuestro país, donde nacemos, donde pagamos impuestos, el país por el que quieren que luchemos y demos la vida, es lógico que estos jóvenes y todos los ciudadanos estadounidenses involucrados tengan los mismos derechos independientemente de su fe, credo o color. ¿Por qué se asume que algunos debamos dar la vida por nuestro país cuando literalmente nos matan en nuestra propia tierra?

Muchos jóvenes tienden a ser violentos y quizás tienen derecho a serlo. No estoy aquí para juzgarlos, solo puedo juzgar lo que siento que es correcto para mí. No puedo decir lo que es correcto para el otro. Si alguien quiere matar a siete personas y yo no puedo convencerlo de que no lo haga, es su decisión, siempre y cuando yo no sea una de esas personas. Creo que se trató a los Panthers de una manera muy injusta y quería hacer algo por ellos, por más insignificante que fuera. Lo hice y lo haría de nuevo si tuvieran razón. Si estuvieran equivocados, ¡no haría nada! No me importaría ni aunque fueran mis hijos. Lo que está mal, está mal.

¿Te cansas de viajar por trabajo?

Sí, es agotador. Estoy muy cansada porque viajo hace muchos años. En los comienzos de mi carrera, amaba viajar, pero es como todo. Tampoco me gusta estar todo el día en casa. Uno intenta encontrar un equilibrio que, de todas maneras, quizás no existe. Me gusta viajar y no me gusta viajar; lo hago sin pensar. Cuando llego a destino, habrá valido todo la pena si la música es buena y el público disfruta de lo que hago.

Dime qué piensas de Bud Powell.

Es curioso, pero creo que conocí mejor a Bud en París que en los Estados Unidos. No sé por qué. De hecho, creo que Bud y yo nunca intercambiamos más de cincuenta palabras en todos los años que nos conocimos. A veces me pregunto incluso si sabía quién era yo. Realmente no me molestaba porque yo sí sabía quién era él. Siempre lo quise, y aún lo quiero. Era un pianista grandioso, un tipo con un potencial que nunca llegó adonde tendría que haber llegado. Creo que nuestra forma de vida americana tiene mucho que ver con eso. Bud buscaba algo que no pudo encontrar. Si hubiera vivido un poco más, probablemente habría encontrado lo que buscaba. Su manera de tocar el piano era un poco frenética para mi gusto, nunca relajada. Él nunca se relajaba, era como si tratara de hacer muchas cosas y sacar todo lo que tenía adentro porque tenía tiempo para divertirse. Incluso en las baladas tocaba muchas notas como si esa fuera la última oportunidad de tocar esa canción. Siempre me dio esa impresión. Art Tatum, maravilloso como era y noventa y tres mil años adelantado a su tiempo, siempre estaba relajado cuando tocaba una balada independientemente de la cantidad de arpegios que tocara. Bud me daba la impresión de que tenía que darlo todo en todo momento. Cada vez que lo escuchaba mostraba una nueva destreza, algo distinto. Lo quise mucho; a veces escucho algo que me gusta, pregunto de quién es y cuando me dicen que es de Bud Powell, me digo: ¡Claro, es hermoso!

¿Qué opinas de Charlie Parker?

Yard es, sin dudas, mi músico favorito de todos los tiempos. Hoy por hoy mi músico favorito es Dizzy. Pero Yard… todavía escucho cosas de él que no puedo creer que sean tan maravillosas. Si pudieran eliminar los acompañamientos de algunas canciones que hizo con orquestas de cuerdas o big bands y lo pusieran sobre una base tocada por un ensamble moderno parecería algo grabado la semana pasada. En mi opinión, nadie alcanzó su nivel. Si estuviera vivo y haciendo lo que hacía hace 20 años, incluso si solo tocara lo que tocaba en esa época, sería un músico moderno. Es una de las influencias musicales más importantes del mundo.

Hace un momento hablamos de Muhammad Ali y te entusiasmaste.

Déjame decirte algo de ese hombre. Muhammad Ali es una de las personas más amables que he conocido en mi vida. Lo conocí por primera vez en Londres cuando participé en un show llamado The Eamon Andrews show. Entre los invitados estaban Lucille Ball, Noel Coward, Muhammad Ali, Tom Jones y yo. En Londres, Muhammad Ali es muy querido. Se sentó en el panel y sus respuestas eran muy divertidas. Después del show, cuando subimos a comer y beber algo pude hablar realmente con él. Es muy distinto a su imagen pública. Es como un juego o una máscara que se pone para ciertas situaciones y luego se saca cuando puede mostrarse como es. Es un joven hermoso, humilde, de voz suave además de ser una de los mejores atletas que tuve la oportunidad de conocer. Sentí sus brazos y piernas y debo confesar que no lo podía creer. ¡Es increíble! Es una hermosa persona que, en primer lugar, respetaba a las mujeres y, particularmente a las mujeres negras, lo cual me encantó, me gustó eso. Fue muy atento y respetuoso, como debería ser un hombre, un caballero.

Luego lo volví a ver cuando participé de un evento llamado Operation Breadbasket en Chicago para el reverendo Jackson. Estaba ahí y hablamos. Me alegra mucho que siga haciendo lo que le gusta, que además le sale muy bien. Para mí, él siempre ha sido el número uno. Cuando le quitaron el título, no fue porque perdió con otro boxeador, por lo tanto, para mí, seguía siendo el campeón. Espero que pueda continuar creciendo en su deporte porque es alentador ver a un hombre negro campeón y que sea un campeón de verdad porque eso es lo que él es.

¿Qué pensaste cuando te pregunté si podía entrevistarte?

Me alegró mucho saber que estabas haciendo algo que necesitábamos. Tu proyecto es muy importante para que las personas nos conozcan, sepan lo que hacemos y pensamos. No me interesa cambiar las ideas de los adultos porque están concentrados en sus propias vidas y ya tienen una opinión formada. Me interesan los jóvenes. Los jóvenes de hoy me parecen hermosos; luchan por todas las causas en las que creen, simpatizan con las minorías, que es el nombre que eligieron para describirnos. Los jóvenes están a favor de hacer lo correcto y salen a luchar por aquello que es justo, por lo que creen que al otro le corresponde. A ellos intento llegar. Uno de los halagos más maravillosos en este ambiente es ver jóvenes entre el público cuando canto.

Siempre me percibí como una cantante muy sofisticada ya que solo hablaba con personas que tenían algo de experiencia de vida. Pero me di cuenta de que la sofisticación no tiene que ver con un período determinado de tiempo vivido; algunos adultos son las personas más insulsas del mundo. La sofisticación tiene que ver con la manera de pensar, la forma en la que uno quiere vivir. Tiene que ver con personas que piensan lo mismo acerca de las mismas cosas. Si esa persona es un adolescente, ¡enhorabuena!

En algunas presentaciones, conocí jóvenes tan sensatos que despertaron mi curiosidad. Déjame darte un ejemplo: Canté durante algunas noches en las montañas de Catskill donde el público está mayormente compuesto por turistas. Cuando uno trabaja en esos lugares, se encuentra con un público prisionero; es decir, llegan un sábado por la noche, cuando hay un espectáculo y van al concierto independientemente de si les gusta o no el artista. Naturalmente, me felicitaron las madres y padres de casi cuarenta años de edad y otros adultos. Pero lo que más alegría me dio fue que se acercaran sus hijos de catorce años a decirme que había disfrutado el concierto y que tenían dos discos míos. Incluso sabían los nombres de mis discos. Me pregunto qué es lo que estoy haciendo para llamar la atención de un adolescente de catorce años. Hoy en día canto algunas canciones de rock y lo que llamamos música contemporánea. Solo canto canciones con las que me siento identificada. Los jóvenes me dicen: “Te queremos porque eres muy sincera”. No puedo pedir nada más que eso. Intento ser sincera, pero ¿cómo se dan cuenta de eso a los catorce años? Ya ves, esa es la particularidad de los jóvenes de hoy.

Salen del vientre de la madre con una gran sensatez e inteligencia. ¿Quién sabe? Si cuando éramos pequeños hubiéramos visto lo que ellos ven quizás seríamos tan activos como ellos. Los tiempos cambian, las cosas cambian y las personas cambian. Si no hubiésemos tomado conciencia de la importancia de la lucha por los derechos civiles en 1954, lo cual no fue hace tanto tiempo, quizás no estaríamos tan comprometidos con la lucha. Creo que determinadas épocas son propicias para determinadas cosas.

Éramos felices en los días de 52nd Street. No pensábamos en las cosas que pensamos hoy, ¿no es así? El que realmente puso el tema en boca de todos fue nuestro Martin Luther King. Cambió por completo la estructura económica de Alabama. Ese fue el comienzo y todo surgió a partir de eso. En ese momento sabíamos que los que nos estaban haciendo no estaba bien. Pero nadie tomó el mando y convocó a marchas, piquetes o boicots. Estoy segura de que a todos se nos cruzó por la cabeza, pero no lo hicimos en masa. Nunca se discutió el tema como se discute hoy. Hoy en día ocupa un lugar destacado, no solo para las personas negras sino también para todos los seres humanos. Es tendencia. Si hubiese sido una moda pasada, estaríamos haciendo otra cosa hoy; creo que hoy el mundo es de los jóvenes de hecho. Ya vivimos e hicimos muchas cosas y fuimos muy afortunados. Lo que hicimos y lo que estemos haciendo ahora estará en algún momento en algún libro para la posteridad que dirá que vivimos y que contribuimos en algo.

Hoy en día hay, nunca conoceremos la identidad de muchos jóvenes que mueren por lo que creen. Murieron con valentía, no a manos de la droga o de un disparo sino porque creían en lo que estaban haciendo para este mundo. Querían cambiar el mundo o morir, y murieron. Rompieron las reglas.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Me gustaría actuar. Me encantaría probar algo que no es tan lejano a lo que hago, la única diferencia es que no hay música. No es que me interese participar de un musical particularmente, aunque no rechazaría esa oferta, pero preferiría que estuviera en el campo de lo dramático o lo cómico. No sé si puedo hacerlo, pero me encantaría intentarlo.

La profesión de cantante es un camino natural hacia a la actuación, sin embargo, ninguna de nuestras grandes cantantes como tú por ejemplo, han incursionado en la actuación. Deberías intentarlo.

Muchas personas me han dicho lo mismo. Primero, me tengo que convencer a mí misma de que tengo talento para hacerlo, pero nunca lo sabré si no aparece alguien y me ofrece la oportunidad.

¿Escuchas música cuando estás en casa?

Sí, escucho mayormente música instrumental. Como amante del piano, Oscar Peterson es mi pianista favorito en todos los aspectos. Hay muchos otros pianistas que me encantan, pero no voy a adentrarme en eso porque son muchos. Oscar es mi favorito porque engloba todo. Hay pianistas que me gustan por ciertas cosas y pianistas que me gustan por otras cosas. Pero en general, Oscar es mi favorito.

Ya que estamos hablando de pianistas, ¿qué es lo que buscas en un pianista acompañante?

Esa es una pregunta difícil. Un cantante no puede explicarle a un pianista cómo acompañar. El pianista sabe cómo hacerlo o no. Un acompañante y una persona que puede tocar el piano son dos cosas diferentes. Tienes que encontrar a alguien que se complemente totalmente con el solista como cantante y no con el solista como instrumentista. Son dos cosas muy diferentes. Incluso si una persona puede tocar muy bien, eso no significa necesariamente que pueda acompañar un cantante. Hay músicos que pueden acompañar a una cantante pero como músicos solistas no se destacan. Esa es la diferencia, y es una diferencia importante. El acompañante tiene que amar ese rol. No puede hacerlo simplemente porque no tiene otra cosa que hacer.

Volviendo a la música que te gusta: ¿qué otras cosas escuchas?

Escucho a John Birks Gillespie, por supuesto, y a la banda de Kenny Clark-Francy Boland; escucho a Miles, a Freddie Hubbard, a Cannoball Adderley y a Blood, Sweat and Tears. Te estoy mencionando a mis músicos favoritos pero seguramente me estoy olvidando de alguno. Solamente amo la música con la cual me puedo comunicar. La música con la cual no me puedo comunicar me paraliza.

Me preguntaste antes sobre la música avant-garde. Bueno, eso es lo que me pasa con el avant-garde; lo lamento. Si una banda tiene seis integrantes y todos están tocando algo distinto, no tengo manera de saber en quién tengo que concentrarme o de entender qué es lo que está pasando. Si voy a un lugar a escuchar a alguien es porque creo que van a tocar la música que me llevó a ir a verlos en primer lugar. Creo que cuando hay más de una persona tocando, tiene que haber cierta disciplina. No debe llegar a un punto donde no haya disciplina. Si uno toca solo, está bien, puedes hacer lo que quieras. Pero cuando hay tres, cuatro o cinco personas y empiezan a tocar todos en un modo o una progresión de acordes en el primer coro, ¿qué pasa después del primer coro? ¿Hacia dónde van? ¿Por qué todos tienen que ir en direcciones opuestas? Cuando descubra como puede satisfacerme musicalmente quizás me guste el avant-garde. Pero por el momento no.

¿Qué piensas de la conexión que siempre se hace de los músicos con el consumo de drogas?

Déjame decirte que tienes que consumir algo para estar en este medio. Es muy difícil sobrevivir sin beber o fumar o lo que sea que las personas necesiten físicamente para estar bien. Esto no siempre tiene que ver con una mala crianza o la ausencia de los padres o si la madre era una prostituta o el padre, un alcohólico. Uno puede venir de una familia completamente normal y haber tenido una crianza normal y hermosa pero este medio es diferente a todo. Creo que no tiene sentido que alguien quiera autodestruirse, pero sí creo que aquellos que necesiten consumir algún estimulante para sobrevivir deben ser libres de hacerlo. Si yo siento que necesito algo pero otra persona siente que necesita algo más fuerte, ése es su problema. No puedo decirle que está equivocado. Pero me cuesta ver músicos que, por lo general, son los más talentosos, que literalmente se autodestruyen buscando algo que los estimule; después de un tiempo deja de ser un estimulante y pasa a ser una necesidad.

Se convierte en una enfermedad por lo que te hace físicamente. Pero no estoy hablando en términos físicos. Estoy hablando en términos mentales. Si uno siente que tiene que hacer algo, creo que uno debe ser más fuerte que la voluntad de destruirse a uno mismo. Uno debería intentar encontrar algo con lo que pueda lidiar, que pueda controlar, y no algo que te controle. Ese algo, esa voluntad de salir de la cama, uno debe tenerla desde un principio, literalmente desde el primer suspiro. Si uno no puede controlarlo, es mejor tomar un arma y quitarse la vida. Uno sufre, y le hace sufrir a sus seres queridos, todo tipo de angustias mentales y eso no es justo. Si fuera algo que solo sufre uno y que no afecta a nadie más, adelante. Pero no cuando hay personas que te aman y tienen que ver cómo te destruyes la vida…

Con respecto a las drogas puedo decirte esto, estoy muy orgullosa y feliz y amo a los músicos que sé que estuvieron sumergidos en ese abismo y salieron de allí y son hermosas personas. Quizás muchas veces los ayudó a convertirse en los maravillosos individuos que son hoy. Entonces, ¿fue realmente tan malo? Pero hay excepciones a la regla. Conozco demasiados músicos talentosos que han muerto por la droga. Ahí es cuando uno se pregunta cómo puede ser algo bueno. Pero luego veo a un músico que pasó por eso, lo superó y ahora es una mejor persona, entonces no sé qué pensar.

¿Utilizas la misma técnica para grabar, hacer un show en la radio, tocar en un bar y en un concierto?

Hay que cambiarla de acuerdo al lugar en donde uno esté. Si estoy haciendo un show en la radio y estoy sola con los músicos y los técnicos, es una cosa. Si estoy haciendo un show que se transmite por televisión frente a un público, es otra cosa. Un concierto solo para el público que uno tiene enfrente también es diferente. La grabación de un disco en un estudio solo con los músicos es otra cosa distinta.

Antes que nada, no me interesa cantar en la televisión. Nunca me siento muy cómoda en la televisión, principalmente porque no puedo ver a las 20 o 30 millones de personas para las cuales se supone que debo cantar.  Por lo tanto, es como cantar solo para el público en el estudio, el cual no constituye ni un ápice de las personas que te ven a través de la pantalla y que son los verdaderos jueces del show; eso me paraliza. No me molesta tanto porque eventualmente puedo sentarme en el panel y hablar y quizás puedo compensar lo que faltó en el canto con un poco de inteligencia.

Prefiero cantar en concierto para personas que hayan pagado una entrada para verme. Creo que doy lo mejor en ese ambiente. Nunca doy lo mejor cuando grabo porque nunca me sé la canción hasta que la grabo y la empiezo a cantar. Recién después de seis meses siento que suena bien. Si alguien te dice que en dos o cuatro semanas vas a grabar un disco y te da doce canciones. Uno las aprende y las practica una y otra vez. Pero no las sabe realmente hasta mucho tiempo después.

¿Nunca intentaste cantar las canciones antes, en bares por ejemplo?

Nunca tuve la oportunidad, a menos que fuera una canción que grabé con mi trio y luego decidí volver a grabar en un disco para big band. En ese caso, conozco la canción y puedo hacer lo que sea. Pero no es el caso de las canciones que nos sentamos a elegir dos semanas antes de la sesión. Muchas son canciones completamente desconocidas que nunca antes escuché. Algunas quizás las conozco pero nunca las canté. La canción no sale bien a menos que me guste y deconstruya las partes de la sección rítmica después de la sesión. Luego podemos empezar a tocarla en bares y para cuando sale el disco la canto de una manera completamente diferente.

Carmen, creo que tenemos una hermosa entrevista.

Estamos hablando hace días, A.T.

¿Hay algo más que quieras agregar?

Creo que esta idea que tuviste es fantástica. Me encanta expresar mi opinión y estar en este grupo de personas en este documento que vas a publicar como libro. Estoy muy halagada de que hayas elegido entrevistarme.  Solo espero estar a la altura del resto de los entrevistados y haber contribuido algo.

Colonia, Alemania, 30 de octubre de 1970.

Entrevista extraída del libro Notes and Tones de Arthur Taylor.

Traducción de Consuelo Elizalde