OXI BITHUÉ y otros Poemas de la Extrañeza / Alejandro Sosa Dias

OXI BITHUÉ

La ausencia del mundo en el interior del cigarrillo.

El papel se consume rápido, como la conciencia.

Una descarga entra en la mente, morosa pero sin

vacilar. La mañana, fría y con sol. El agua

que se mira después de una noche de ojos sin

sueño y el cansancio que se filtra en todo el cuerpo.

La lúcida nicotina te despeja de la tan

blanda pesadez. El puerto de Colonia, gélido

y áspero, mientras espero embarcar hacia Buenos

Aires. El cigarrillo sin filtro me deja hebras de

tabaco en la boca. Los dientes muerden y se siente

lejano el sabor, como si la carne de humo sea

el desayuno posible en la mañana fría.

El espejo en el que veo –deformado- el

reflejo de las cosas me devuelve la risa

que suele despertar lo impostado.

La comedia de las verdades.

Una voz que se quiebra.

FULGOR

La fijeza azul del cielo

permanece cuando el

día se va y nos damos

cuenta que nada más

se retiró la luz que le

acerca su resplandor

de chico pensaba que

en las fotos de la gente

que había muerto

sus figuras se iban

borrando y sólo quedaba

la atmósfera ambiente,

las mesas, las sillas, la

cómoda y todo el resto de

las cosas suspendidas en

una nada llena de entes

casi sin olores ni sonidos

tan diferente a esa otra en

la que yo creía, esa que sólo

sabía recortar ausencias una

por una.

DÍA IMPERFECTO

Un día llegará ese día

Del que habla Bayley

Y que me hace pensar

-tangueramente-

En el debe y el haber

En pasivos y activos

Ese día encontrás muertas

Hasta a las arañas del baño

También a esa

La que cazó la mosca

Y la envolvió en su tela

Bocado precioso

Esperando el tiempo adecuado

Que no llegó

(SIN TÍTULO)

Las musas que invocaban los antiguos y nosotros

que, como dice Alvaro de Campos, sólo nos invocamos

a nosotros mismos. Nosotros siempre estamos, la cita jamás falla.

Las musas pueden aparecer o no, y ya no nos importa, condenados

a la presencia como estamos. Nosotros

solemos preguntar si daríamos la mayor

riqueza, la persona más querida,

el objeto único, si tuviéramos

la fórmula para desaparecer cuando nos conviniera o

necesitáramos hacerlo o se nos diera la gana. La mirada que

nos acecha desde una permanente claridad. Ojos

que se descubren en el borde de un fantasma. La musa puede

ser cualquier mujer. La princesa de Cleves vive en Lanús.

LINAJE

Mi tío ya no camina por 18

junto a la multitud

anónima, cada uno en sus cosas.

Ni sube los escalones del Salvo

hacia su escritorio. Ya no

firma la entrada en la Impositiva

 ni almuerza en el Danubio Azul

esa comida sabrosa y pesada.

Tampoco está mi abuela, encerrada

en sus fantasmagorías, de tantas

cosas que se acuerda de Salto y de

Montevideo, de su padre juez y su

detestada hermana menor.

Mi padre, corpúsculo extraño

de esta legión, les ganó a todos

en la carrera hacia la nada.

Solo queda mi madre, que salvó

los trofeos salvables de la estirpe.

Recuerda y olvida con precisión:

fechas, anécdotas e insucesos.

Trata de ser la brigada ligera que carga,

el séptimo de caballería o el quinto

regimiento. Hace justicia a objetos,

palabras y acciones de los ya ausentes.

Y muchas veces condena.

La prolijidad-muchas veces un poco absurda- de lo real.

UNA FOTO

a Enrique Acuña

Novia de juventud de mi tío muerto

Miro tu retrato

Una foto casi profesional

Con un fondo oscuro que sabe destacar el óvalo del rostro

Y la expresión de los ojos

Por tu cuello cae el collar de perlas (falsas) y

Por el hombro aparece el bretel del vestido barato

Tu pelo negro y brillante y la expresión de

Tu rostro revela la inquieta ferocidad juvenil

El interés por la carne que es para ti

Un territorio a medias conocido porque

Sos joven y ese tiempo era recatado aunque

Excitante por la prohibición

Te miro y parece que me sostenés  la mirada con

Esa juventud desafiante y veinteañera

Que te distingue en ese marco de madera oscura

Que te contiene en ese papel brillante y retiene

Tu imagen en blanco y negro de actriz secundaria de los años sesenta

Me río pensando en el pasado y vos

Te divertís sabiéndome desposeído del secreto de

Tus amores con mi pariente

Novia de juventud de mi tío muerto

¿estás muerta?

Metáforas de un solo día

Caminar borracho y el pensamiento ocupado en

Heinrich Heine. Un tropezón y nace la risa de los

desahuciados que miran la vida pasar como si nada.

Las mujeres que viven con nosotros terminan locas

después de cinco o seis años. Creen que una

terraza puede ser igual a una jaula.

Caemos a los pies de bailarinas y enfermeras.

También de rubias rusas y ucranianas que se

ofertan al mejor postor. Cuando paseamos con

ellas tratamos con decoro a mendigos y marginales.

Cada tanto releemos Trilce mientras acariciamos a

una niña indómita y quedamos indiferentes ante

la suerte de su autor.

In memoriam Raúl Santana

Alejandro Sosa Dias
Ph/ Facundo de Zuviría