OXI BITHUÉ
La ausencia del mundo en el interior del cigarrillo.
El papel se consume rápido, como la conciencia.
Una descarga entra en la mente, morosa pero sin
vacilar. La mañana, fría y con sol. El agua
que se mira después de una noche de ojos sin
sueño y el cansancio que se filtra en todo el cuerpo.
La lúcida nicotina te despeja de la tan
blanda pesadez. El puerto de Colonia, gélido
y áspero, mientras espero embarcar hacia Buenos
Aires. El cigarrillo sin filtro me deja hebras de
tabaco en la boca. Los dientes muerden y se siente
lejano el sabor, como si la carne de humo sea
el desayuno posible en la mañana fría.
El espejo en el que veo –deformado- el
reflejo de las cosas me devuelve la risa
que suele despertar lo impostado.
La comedia de las verdades.
Una voz que se quiebra.

FULGOR
La fijeza azul del cielo
permanece cuando el
día se va y nos damos
cuenta que nada más
se retiró la luz que le
acerca su resplandor
de chico pensaba que
en las fotos de la gente
que había muerto
sus figuras se iban
borrando y sólo quedaba
la atmósfera ambiente,
las mesas, las sillas, la
cómoda y todo el resto de
las cosas suspendidas en
una nada llena de entes
casi sin olores ni sonidos
tan diferente a esa otra en
la que yo creía, esa que sólo
sabía recortar ausencias una
por una.

DÍA IMPERFECTO
Un día llegará ese día
Del que habla Bayley
Y que me hace pensar
-tangueramente-
En el debe y el haber
En pasivos y activos
Ese día encontrás muertas
Hasta a las arañas del baño
También a esa
La que cazó la mosca
Y la envolvió en su tela
Bocado precioso
Esperando el tiempo adecuado
Que no llegó

(SIN TÍTULO)
Las musas que invocaban los antiguos y nosotros
que, como dice Alvaro de Campos, sólo nos invocamos
a nosotros mismos. Nosotros siempre estamos, la cita jamás falla.
Las musas pueden aparecer o no, y ya no nos importa, condenados
a la presencia como estamos. Nosotros
solemos preguntar si daríamos la mayor
riqueza, la persona más querida,
el objeto único, si tuviéramos
la fórmula para desaparecer cuando nos conviniera o
necesitáramos hacerlo o se nos diera la gana. La mirada que
nos acecha desde una permanente claridad. Ojos
que se descubren en el borde de un fantasma. La musa puede
ser cualquier mujer. La princesa de Cleves vive en Lanús.

LINAJE
Mi tío ya no camina por 18
junto a la multitud
anónima, cada uno en sus cosas.
Ni sube los escalones del Salvo
hacia su escritorio. Ya no
firma la entrada en la Impositiva
ni almuerza en el Danubio Azul
esa comida sabrosa y pesada.
Tampoco está mi abuela, encerrada
en sus fantasmagorías, de tantas
cosas que se acuerda de Salto y de
Montevideo, de su padre juez y su
detestada hermana menor.
Mi padre, corpúsculo extraño
de esta legión, les ganó a todos
en la carrera hacia la nada.
Solo queda mi madre, que salvó
los trofeos salvables de la estirpe.
Recuerda y olvida con precisión:
fechas, anécdotas e insucesos.
Trata de ser la brigada ligera que carga,
el séptimo de caballería o el quinto
regimiento. Hace justicia a objetos,
palabras y acciones de los ya ausentes.
Y muchas veces condena.
La prolijidad-muchas veces un poco absurda- de lo real.

UNA FOTO
a Enrique Acuña
Novia de juventud de mi tío muerto
Miro tu retrato
Una foto casi profesional
Con un fondo oscuro que sabe destacar el óvalo del rostro
Y la expresión de los ojos
Por tu cuello cae el collar de perlas (falsas) y
Por el hombro aparece el bretel del vestido barato
Tu pelo negro y brillante y la expresión de
Tu rostro revela la inquieta ferocidad juvenil
El interés por la carne que es para ti
Un territorio a medias conocido porque
Sos joven y ese tiempo era recatado aunque
Excitante por la prohibición
Te miro y parece que me sostenés la mirada con
Esa juventud desafiante y veinteañera
Que te distingue en ese marco de madera oscura
Que te contiene en ese papel brillante y retiene
Tu imagen en blanco y negro de actriz secundaria de los años sesenta
Me río pensando en el pasado y vos
Te divertís sabiéndome desposeído del secreto de
Tus amores con mi pariente
Novia de juventud de mi tío muerto
¿estás muerta?
Metáforas de un solo día
Caminar borracho y el pensamiento ocupado en
Heinrich Heine. Un tropezón y nace la risa de los
desahuciados que miran la vida pasar como si nada.
Las mujeres que viven con nosotros terminan locas
después de cinco o seis años. Creen que una
terraza puede ser igual a una jaula.
Caemos a los pies de bailarinas y enfermeras.
También de rubias rusas y ucranianas que se
ofertan al mejor postor. Cuando paseamos con
ellas tratamos con decoro a mendigos y marginales.
Cada tanto releemos Trilce mientras acariciamos a
una niña indómita y quedamos indiferentes ante
la suerte de su autor.
In memoriam Raúl Santana
Alejandro Sosa Dias
Ph/ Facundo de Zuviría
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