La rabia viene
vuela en picada
cruza las placas del aire
aúlla
cual ambulancia
grita
castigo
castigo a todos
escarmiento
contra la carne culpable
palo y palo
palo e intemperie
La rabia se descarga
en las poblaciones
viene blindada
se descarga
en los colectivos
y las escuelas
en las veredas
y las casas
hombres y mujeres
corren se amontonan
un solo cuerpo
que espera el golpe
acurrucado
y el golpe llega
rasga
quiebra
y pulveriza
carne y metal
y así y así
cuántos años
no hay dónde ir.
Años cruz.
Toneladas de rabia
las casas se encogen
las calles se hunden
un colectivo
va a la deriva
patina en silencio
gira y gira despacio
en el asfalto resbaloso.
Se viene se viene.
Toneladas
de rabia gris
cumulus nimbus
tiene alas
y un sol peludo
rabia vertical
que aúlla
sujeta
y dispara.
El colectivo
la ve venir
pero no puede
ya le atraviesa
el lomo
y el estallido
graba siluetas
en las paredes.
La rabia aterriza
en una plaza
y un petiso en la cabina
estira su chaqueta
acomoda sus galones
y mira en redondo.
Yo estaba ahí
con mi padre
y tomaba nota de todo.
Le digo:
¿Por qué aúlla la rabia?
Él:
El terror es así
depende de dónde estés
decime qué sentís.
Y me zampa.
De pie en el techo de un camión
viene agitando un brazo
piercing en la oreja y
una franja de pelo rapado
su blanda carne
tienta a la rabia del metal
viene gritando
grita la vida
por un Sincara
grito pelado su vida.
Lo siguen camiones
con hombres y mujeres.
Son muchos.
¿La vida por quién?
le digo a mi padre.
Él:
Cada época
tiene un Sincara
siempre aparece
inesperado
primero lo apoyan los secos
después los vivos
y al final ninguno.
Yo:
¿Y vos en qué grupo estás?
No me oyó o no quiso zamparme.
El Piercing
salta del camión
lo sigue su gente
corre
lleva una bandera
el asta como una lanza
busca enemigos
hay piernas como palitos
desparramadas en la calle
y gritos como púas.
El enemigo no se ve.
Hombres y mujeres
rabia compacta
la vida por
el Sincara
dónde está.
Piercing sigue corriendo
hacia la blanca silueta
de la pirámide maya
choca con una esquirla
que planeaba buscándolo.
Vuelan zapatos.
¿Es el huracán de las bombas
que arranca todo? ¿O es el miedo
que encoge los cuerpos?
Vuelan polleras.
El fuego repta
sube por las personas
y las cosas.
Mueren muchos
de los muchos.
Yo:
El aire se incendia
Padre:
Quema a quien debe quemar
vos caminá
sacá fotos con los ojos
esto es histórico.
Y me zampa.
¿Te quema?
El Petiso engalonado
se baja del avión.
Atrás viene un señor
de apretado traje oscuro
van juntos a la pirámide maya.
El Petiso
recibe un papel del Oscuro
ordena silencio a las rabias
sobrevolantes y lee así:
El jueves la Argentina
se apareció en mi cama
me dijo Te ordeno
llegó la hora del sacrificio
sobre estos despojos mojados
y altar de la patria.
Por eso sepan
culpables
cómplices sepan
adeptos
adictos
amistados
tibios
diferentes
escupitajos de Dios
sepan.
El Petiso y el Oscuro
se aprietan mucho
en un abrazo.
El Oscuro dice
Bueno basta
y el Petiso engalonado
canta: Alma
yo sé que me has querido.
Yo:
¿Quién le escribió
el discurso al Petiso?
Padre:
El Oscuro le escribe
la cabeza:
si no tiene guión
descarrila.
Piercing
está corriendo otra vez
entra con su gente
en la niebla turbia de sangre
y otros líquidos del cuerpo
corre en un silencio cámara lenta
la niebla estalla
el enemigo no se ve
el enemigo está en el aire.
Yo:
¿Por qué está todo pegajoso?
Padre:
Es la sangre te digo
resbala se va
y vuelve resbalosa
siempre igual
sangre o sangre
de otro color.
Yo:
Padre, el aire está vacío.
Él:
Ya sos grandecito
aprendé a respirar
nadie te dijo que era fácil.
Llega el avión
apunta
al Piercing
dispara
copia sus movimientos
zig zag
zig zag
vuelta carnero
alto en alto
salto en largo
dispara
y cada disparo
arranca
un poco de carne.
Una mujer
de perfil demacrada
pura nariz pelo atado
grita Mis huerfanitos
piedad
grita Mis huerfanitos
se interpone
ojos de dolor desnudo.
Tomá yegua
grita el Petiso
del sol peludo.
Fragmento del libro Palo e intemperie, de Roberto Guareschi, editado por Ediciones del Dock.
Se presentará el 29 de mayo a las 18 y 30 hs. en la librería Eterna Cadencia (Honduras 5582, CABA)
Ph / Ariel Ballester / Construir la memoria, 2012