
Autores anzuelo. Algo hay que hacer con la lectura que atraviesa y no se puede sacar por la agalla o por la muerte. Si tironea arranca pedazo. Si no se desengancha con cuidado, peligro de chuza. De ahí hay que escribirle. Desde ahí hay que escribirle. Acomodar la garganta de forma parecida, para cantar. Ahora del lado del canto. Leer Savino para cantar mejor. Leer hace años Savino para el poema canción.
En algún momento, hay que seguir por otro lugar. Hay que releer. Lo dice un poema de Fadel que no puedo encontrar: la edición es la continuación de la escritura por otros medios. Le agrego ese verso. La edición artesanal es la construcción de la lectura por otros medios. El poema habla del material: la cola, el hilo, la aguja, el pincel. Del blanco sobre negro de la letra, al blanco sobre blanco del lomo al pegar.
Hacer Gris al Fondo es caminar esa estela de baldosas de la ciudad ida. Cuarta Prosa lo publica, Engaú lo edita. Lo fabrica. Manda a jugar al mundo de la mano. Lo hace novela por entrega. Para que los amigos le digan Dostoyevski. Para que le digan folletín. Victor Hugo Savino. Se imprimen tapas que tendrán todas las gamas de grises habidas y por haber. La materialidad trae ese juego: el asunto rasposo.
Savino para hablar hasta las cuatro de la mañana en la terraza. Rebuscar sus frases en el cajón de sastre del bolsillo. Algo hay que hacer con ese ritmo. Algo hay que hacer con esa historicidad. Golpetear la punta del pie contra el suelo. Escribir una relectura, hacerla libro. Hay en Savino agalla: agalla del anzuelo: muerte. Pero también vida. Pura purisima. Aprovechemos ahora, que el lobo está para preguntarle si tiene yerba, para decirle que nos sentemos.
Para poder entonar mejor se pone la oreja en aquel que canta. No el alma que canta, en ese que va silbando sin letra. Un instrumento más de la orquesta. Un instrumento más de viento. Vientocuerda. Pero se vuelve de a rato pulga. Saltarina que al agarrar entre los dos dedos zafa. No se la puede mirar. No se la puede disecar. Se escapó la palabra misterio. Todo el día gritando el no, susurrando el irse yendo: ese es nuestro amigo: elegimos seguir su deshilo.
¿Cómo hacer con la vida del pez una vez enganchado? Quitarle el anzuelo. Devolverlo. Si queremos verle las tripas ya sólo sirve para carnada. Mejor dejarlo ir. Ver el último coletazo antes de desaparecer. El gesto de Franco. Tomar partido por la anguila. Pero el bagre chuziento clava punta y se vuelve anzuelo: hay pescado que te pesca y tiene agalla, tiene muerte.
Uno le dice a un amigo: editando a Hugo no se va a volver rico. Eso seguro, pero los bolsillos llenos. Con Pablo casi recitamos. Vamos de una punta a la otra. Test de Cooper en clave cita. Es que Savino es también un té con limón. Entonces algo hay que hacer: o tomarlo o seguir enfermo o tirarlo o dejar que se enfríe o seguir de largo. Hugo escribe un Gris que se ve. Que te devuelve tu propio Gris. Un Gris que atrás de mis canas se llama Curuzú, Curuzú Cuatiá que le dicen. Entonces si devuelve, con la recurrencia, algo. Todos tenemos un toco de tiempo, hace falta tiempo para tocarlo.
Caminando por la vía regia hacia la luz que encandila, se va terminando el carretel. Va a pasar a otra cosa. Savino no se va a detener. No hay melancolía. Hay fascinación. Una que se pega. Se transmite. Enferma como la mugre debajo de la uña. Nos volvemos sus lectores secuaces. Caminantes. Sospechamos. Miramos de soslayo. Para encontrarnos alrededor de algún libro que nos hace mostrar los dientes. Hablamos de literatura, no somos profesionales. Todos extranjeros sin violín.
Aparece un lector: el único necesario. La madeja se desenreda. Levantamos la boga gris con escamas brillantes que se tornasolan con el foco de la costa. Hermoso bicho. Vamos a largarlo para que se vaya sangrando hacia el fondo del río. Casi todo cicatriza. Leer Savino para seguir pescando, escribir Savino para seguir el caminito de sangre, editar Savino para que se nos vuelen las hojas.
Paraná, 2026
Gris al fondo I – Julio 2024 – Ediciones Engaú – 62 páginas
Gris al fondo II – Febrero 2025 – Ediciones Engaú – 60 páginas
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