Apuntes provincianos: Tiempo, espacio y materia en Laura Estrin / Mariano Massone

El registro de El viaje del provinciano, de Laura Estrin, se parece más al de un diario de viaje que al de un ensayo estrictamente literario. Sin embargo, ese viaje es un viaje por la materia escrituraria de otros poetas y escritores.

Materia que define un tiempo y un espacio y, también, una circulación de energías: las lluvias que son choques de dos frentes de aire, uno caliente y otro frío, y que en las provincias argentinas se vuelven “tiempo doble”: tiempo dentro del tiempo, tiempo estancado, tiempo perdido.

Materia que también es material fónico por el que la poesía muestra una voz. ¿Y quién mejor para mostrar un “decir lo dicho” fónicamente que Ricardo Zelarayán? Pero también son esas formas decibles en el silencio que vuelven en el rastro de la escritura. ¿Cómo escribir la soledad de las provincias?

Tiempo y espacio vuelven en la representación de esas (otras) voces que van tallando el recorrido de este libro. Éste talla biografías refractadas en el escribir. Refractadas, y no representadas, repetirá Laura Estrin, porque hay como un velo difuso que devuelve la realidad de manera diluida, borrosa. Ya no la lente fina y clara del primer realismo, sino el tiempo y espacio nebuloso de un Cézanne.

De este modo, todo viaje es un viaje por los otros. Otros escritores, la propia tradición. Y, por último, la constitución de una voz propia entre esas voces. El hacerse lugar por el cuál la crítica- poeta- narradora- autobiógrafa Laura Estrin se inscribe en una tradición más amplia y compleja. Una voz única pero siempre en diálogo con otros, de otros tiempo-espacios diferentes.

Como un viaje por estos otros autores, Laura Estrin nos deja una enseñanza: el provinciano vive otra temporalidad, sólo por la visión nebulosa que posee de su espacio, y eso se convierte en materia literaria para dárselo como una ofrenda intacta y sencilla a los lectores.

Mariano Massone / 2018