Nicho / Natalia Coluccio

 

rumbo de vista

donde otros ven géneros

yo veo sonidos

promesas

un recuerdo para cada visita

lo que supo ser rojo rojo

(un dolor estimado)

como estrecha compañía

y lo que nunca -era- dicha

lo tuve por nido

 

en otros tiempos

la cadena se hacía larga

era otro encierro amoroso

el horror la quedaba

atrapado como poema

palpable con el oído

que a veces odia lo que oye

porque rima

o refriega su sentido

lo libre me rimaba como burla

brillante y al diente

estrecha

como toda tumba

fe

alucinada

embarcada en el trato

de seguir

movida por otros inviernos

 

se esperaba de mí

que me fuera

a respirar otras voces

aplacada, en lugar de avanzar

 

la vida una mala fuente

 

trotaba como calesita

sin puerto ni pena

adelante

era pegar la vuelta

para pegármela de frente

 

insostenible y arrastrando

mi mala pata.

 

 

maña

copie maña

al susto del desayuno

le agrego

el antes por venir

era de noche

y ahora y ahora

la otra le tomó ventaja

para traer una pérdida

azúcar en mesa

la mano viene tostada

dulce la maña?

en horizontal no amenaza

esa tira de reproche

ah,

ayer

el error fue incluso… y hoy se trae

con la diferencia

del tamaño de una aguja

la taza

para bajar la poca hora.

 

 

oficio

el que no haya sonidos hoy

vea pasar los autos sobre los autos

meses transcurridos en mañanas

las mascotas tienen hoy el hocico húmedo

y lamen los árboles donde mean

tibio

ajuste de tuercas

no sabría si contar

lo que sí se disipa

hoy ni un sonido

un perpetuo deslizarse

entre un vacío

y el otro

 

las cúpulas crucifican a sus dioses y las manos

ahuyentan a los santos

pasos,

el barro vence

a la lluvia.

 

 

trato

tiempo sin ningún espacio

/indistinguible

eso, despojo sin numerar

yo, despojo amontonado en el sillón

sin caminar un poco paseo

las palabras

vienen a sentarse en las mejillas

sonrojarme y entonces no pensar

en todo lo pasa y viene

por la ventana

 

solos restamos

resigno el diario o el cuento

me abotono en el vicio del pasado

un hoy reducido

a realidad en la treta

 

escondida no vuelvo

a lo que se pira por la cabeza

por lavarme culpas

me terminé escribiendo

películas mudas

algún zumbido de protesta

todo orden es mi círculo vicioso.

 

 

una canción

el pasado nunca es memorable

apenas un ritmo que ya no es

si hubo es que no había

en cuanto a tocar todo es un haber

y si lo toco es lo que es

el pasado nos limó los huesos

si hay dejo de ser

-y si un miedo me queda

es que todo se vuelva –

pasado

por unas palabras mal-dichas

con una macumba en la lengua

pierdo el encanto

callada me abrazo segura

del infierno

las dichas de no perseguirme

con la felicidad postergada.

 

 

el pacto maligno

 

malditos

Mediodía de distintos mundos Roberto Raschella

 

malditos los gallos si despiertan

quenitas de aluminio

desentonados con los que duermen

traicioneros con los vivos

revientan en pasado

con sus cantos

los gallos se ponen

y despiertan

el presente de molestia

despabilan

el retraso en pensar el principio

los días empiezan a los ruidos

incluso en el campo

porque los gallos maldicen sin agua

 

el presente reclama rapidez

el futuro paciencia

el tiempo nos rompe

como si nos cuidara

cuando el buche pierde la patria

con el trazo inseguro

fallos

la trama se enreda

pero no atrapa

 

gallita

con la puteada entre los dientes

los nuevos versos

ascienden a la par

de las nuevas broncas

tachos

el año perdido en las lagañas

dormida de más

acarrea un desborde

un instrumento para sus metales

y los golpes que despiertan

como los gallitos con sus mañas

mañaneros

los que aman la mañana se equivocan

la luz estupidiza

el cuerpo no termina de despertarse

empachado de baratijas

el mal gusto necesario para el alivio

el ruedo y sus cantos

retumban

abiertos y bolsillos

desquitarse es imposible

sin par

a la par

el mundo abarca despacio

el trasto que va a ser

otro día.

nunca viví

en otro lado

que en mi cabeza.

 

Natalia Coluccio