Nadezhda Mandelstam hace comentarios
El Tercer Libro
Memorias

Tres citas de Nadezhda Mandelstam:
«[…] zarandeada sin techo a través de la Unión Soviética, no conocía a nadie y no podía cargar conmigo por todas partes los manuscritos.»
«[…] es únicamente la vida con Mandelstam la que me moldeó: realmente fui moldeada por él.»
«Así empezó para mí una errancia que se prolongó hasta hoy.»
Este libro de Nadezhda Mandelstam para ir una vez más a su presente en movimiento. El pasado es imprevisible y de ahí sale este tercer libro. Y lo traemos al argentino. Ella se frotó toda su vida a manuscritos peligrosos. Y escribió libros peligrosos, no permitidos. Ahora está este inédito traducido al francés por Jean-Cluade Schneder y Anastasia de La Fortelle.
En el nacionalismo literario argentino siempre estuvo y está prohibido comentar libros traducidos a otras lenguas o escritos en otras lenguas. Hay una imbecilidad policial organizada que se renueva de una tribu a la otra.
Te pido ayuda Raúl Gustavo Aguirre.
Escribo con este libro, en desorden y a los saltos.
Así que traemos, como diría Osvaldo Lamborghini, este libro al argentino. Le respondemos sin pedirle permiso a los custodios o escoltas: «Y a mi lado mi mujer no durmió cinco noches / no durmió cinco noches, tres escoltas llevaba.» (Trad. Fulvio Franchi)
Hay una soledad nadezhda mandelstam. No son reglas, ni nada que tenga que ver con sermones. Es soledad a secas. Que viene porque se llega hasta ahí solito tu alma. Se lee y se escribe lo no permitido y se pasa del otro lado del bosque de la lengua. Hasta escribir lo que nadie quiere oír. Obra de escritora hasta escuchar su propia visión. Leerla y aceptar los afectos que te transforman. Lector suelto y desconocido trasforma y se trasforma. Los profesores no soportan a ese amatuer desconocido, fuera de control que lee y habla. No le pueden controlar su «escucha». La soledad nadezhda empieza por no aceptar «mandatos sociales» de lectura. Y eso trae guerra. No estar en la franela con la poetería de la época, con todas sus celebraciones apoyadas en el consenso, que incluye a todos los críticos oficiales del gallinero, te deja solo. La poetería controla muy de cerca las traducciones y ediciones que están fuera de su círculo. La mezquindad literaria: releer el último capítulo de El ruido del tiempo.
El poema, su mayor parte, se hace en la memoria. NM: «Los borradores justamente estarían en condiciones de revelar esa suma de movimientos y de trayectos, pero en realidad se está lejos de confiar todo al papel: la mayor parte del trabajo se efectúa mentalmente, sin ser inscrita.»
Nadezhda Mandelstam: «El Salieri de Mandelstam se burla constantemente de la escucha secreta de Mozart e ironiza de paso acerca de sus líneas todavía muy calientes. A veces, un verso, una estrofa, incluso un poema entero resistían a los sarcasmos, se conservaban a pesar del burlón, mientras que algunas cosas desaparecían. El borrador, evidentemente, es como un auto-comentario y yo no dejo de echar de menos ese fragmento de esbozos que se tragó el abismo.»
Los libros de Nadezhda Mandelstam trabajan contra la reescritura de la historia, en abierto misterio.
Índice del Tercer Libro:
La imposibilidad de callarse de Jean-Claude Schneider
Testigo de la poesía, de Anastasia de la Fortelle
Nota del editor, firmada A.J.
Textos de Nadezhda Mandelstam.
Mi testamento
Archivos
El fin de Khardjiev
Mozart y Salieri
Comentarios a los poemas de los años 1930-1937
Poemas sobre Georgia
Los poemas para niños
Otros materiales reunidos con miras al Tercer Libro.
Cartas
Nadezhda Mandelstam fue la «compañera mendiga» que llegó hasta escribir. Hasta el resentimiento de secuaz, de escritora. Que trató de esquivar al «El siglo perro lobo» ese que a Mandelstam le «saltó al hombro».
Jean-Claude Schneider: «Los tres libros de Nadezhda Mandelstam hablan de la necesidad de hacerse oír en una sociedad donde era imposible, mortal, expresar ante quien sea su pensamiento, necesidad que Mandelstam, en el Coloquio sobre Dante, atribuye a Ugolino.»
En español solo conocemos un volumen, Contra toda esperanza. Así que la historia todavía no se leyó. Se tarda todo ese tiempo en leer una historia.
Jean-Claude Schneider: «Ya después de los tres volúmenes de Contra toda esperanza, ella completa aquí su testimonio biográfico y crítico a través de una reflexión sobre la irrupción de la materia poética en una conciencia, sobre las errancias y recorridos de una escritura poética que, según una fórmula que le pido prestada a Paul Celan, «quema etapas» o, como dice el mismo Mandelstam «saltar de un junco al otro» sin que uno pueda reconstruir su itinerario. Y comentando eso de lo que Mandelstam hablaba, ella dice a su vez que “todo está motivado, pero los eslabones del pensamiento y de la sensación no son obvias”.»
Este libro, entre otras cosas, puede leerse como un «recorrido» contra lo obvio y hacia la relectura.
Hay un lector desconocido para Osip Mandelstam y también a la espera de Nadezhda Mandelstam. Ella: ¿testigo, memorialista? Sí. Pero sobre todo escritora. Y lectora. «Para saber escribir es preciso haber leído, y para saber leer es preciso saber vivir.» (Guy Debord)
Anastasia de la Fortelle sitúa esta guerra del lenguaje: «“Mi testamento” que abre el libro es en primer lugar una acusación. Al escribir este texto en 1966, Nadezhda Mandelstam empieza un proceso simbólico contra el Estado soviético, ese «monstruo asirio» que se había arrogado el derecho de vida y de muerte sobre los seres humanos y sobre su palabra. Entonces ella se presenta como testis, como tercero entre dos fuerzas; por un lado, el poeta que pagó con su vida por su genio y sus poemas; y por el otro lado, el Estado totalitario que incautó y destruyó sus manuscritos, borró sus fotografías y las grabaciones de su voz, quemó sus archivos en las estufas de la Lubianka antes de arrojar su cuerpo a una fosa anónima, etiquetado con un número. En este proceso del silencio y del olvido, ella se niega a que el Estado soviético –o sus servidores de entonces, editores oficiales y asociaciones de escritores– pueda nombrarse a sí mismo como el heredero de aquel a quien destruyó. (Nadezhda Mandelstam: “no les corresponde a los carceleros ser los herederos de los presos.”).»
Control, miedo, hambre. Y exilio interior, una divisa de la proscrita, de la privada de derechos. Y el Estado. Con sus poetas y escritores servidores. Lo no permitido es un camino bien señalizado.
Este libro editado en ruso en París en 1987, en ediciones Ymca-Press, como indica el editor francés, «reúne todos los textos que quedaron inéditos en volumen a la muerte de la autora, cinco años antes.» (A-J.)
Varios textos inéditos para aclarar ciertas cosas, y más, repetirlas. A todos, también a los que no quieren leer y a los que creen saber porque piensan que ya leyeron y finalmente solo saben lo que ellos mismos convirtieron en lugares comunes del saber y del no saber. Así que en materia de insistir, mejor del lado de Péguy.
Un día, un dispositivo de ingeniería social empezó a funcionar. Poetas que venían escribiendo siguieron haciéndolo, arrinconados, vigilados. Si queremos saber algo de este proceso no le preguntemos a Hegel, ese muñeco de balcón. «Contra la farfulla hegeliana, contra la duplicidad leibniziana.» (Charles Péguy)
Los libros de Nadezhda van contra esa duplicidad. La exponen, la muestran. Son un escudo contra esa métrica.
NM «una vagabunda, expulsada de Moscú no solamente en 1938 sino también en 1958…».
Nadezhda Mandelstam: «La máquina de exterminación burocrática no tenía necesidad de informaciones precisas, los arrestos ocurrían tras una decisión arbitraria y misteriosa de cancillería.»
NM se dirigía a un futuro que en ese entonces –1971– era lejano. Futuro es lector desconocido. Y lector desconocido es amateur fuera de control.
Nadezhda escribe y memoriza la información precisa, su memoria es contra-oficial, contra-celebración: «En lo que me concierne, sé de memoria tanto la poesía como la prosa de OM, porque puede ocurrir que los papeles desaparezcan, mientras que yo sigo aquí… y no dejé de re-copiarlos (a mano, por supuesto).»
Editar un libro de OM en esa época, (1966), podía llevar once años. Para una pequeña antología de sus poemas.
Hay promesa de edición que se convierte en yugo de espera.
NM cuenta y comenta la historia de archivos que sobrevivieron: «La “copia vaticana”, así como la mayoría de los “álbumes”, los anoté con una letra minúscula a fin de disimularlos de manera más fácil. Más pequeño era el volumen de los manuscritos mejor cabía en las cacerolas, en las botas y otros objetos poco adaptados para la protección de manuscritos pero por esa razón convenían perfectamente para estos fines en tiempos como los nuestros.»
OM envía su libro con esta dedicatoria: «En este libro cada línea habla contra lo que ustedes se aprestan a cometer.»
NM no tiene «la singularmente enfermiza costumbre de autoafirmarse.» No necesita gritar «yo».
La misión de las «revoluciones culturales» es la depuración de los archivos. Y el adoctrinamiento. Un poquito de Nadezhda Mandelstam o de Simon Leys en el aire irrespirable de la plomería filosófica.
Ella escribe siempre OM, así que siguiendo su ejemplo podemos escribir NM o Nadezhda.
NM no confía en los archivos del Estado. Prefiere la memoria. O las hojas copiada una y otra vez con letra minúscula. La multiplicación de copias.
En el horizonte siempre hay una «revolución cultural». Así que tuvo que «dirigirse al Futuro» para que publiquen a OM. Ella reclama su derecho como «compañera de los días negros» de un poeta desaparecido en el Gulag.
No explicar este libro, no contarlo por teléfono, aceptar que no se puede. Solo anotarlo. Citarlo. Lleva mucho tiempo conquistar un libro. Y responderle. Así que no hay que discutirlo con los que no saben leer.
Comentario al poema: «¿Qué sucederá conmigo en este enero?» NM: «Hay una versión pasada en limpio sin variantes. Lo que sirvió de pretexto para la escritura de este poema: OM se torturaba buscando a quién recitarle sus poemas –no había nadie fuera de mí y de Natasha. Un día fue a ver (conmigo) a un cierto escritor de Vorónezh, me parece que se llamaba Pokrovski. Encontramos su departamento en una antigua casa de madera al pie del monte. Pokrovski no estaba en su casa, o tal vez se escondía, por miedo, algo que habría sido perfectamente natural. Quizás el poema se gestó ese mismo día. Esto ocurría a fines de enero o el 1º de febrero.»
NM se pregunta: «En el momento de la guerra, también, distribuí muchas copias (en parte transcriptas de memoria). También desaparecieron. Las personas a quienes les confiamos la custodia de los poemas murieron en la guerra o en prisión; los versos y los libros de OM se confiscaban durante los allanamientos; numerosos fueron aquellos que, por miedo, destruyeron ellos mismos los manuscritos que les habían sido confiados. ¿Existen, por ejemplo, copias de los poemas y de las prosas y de los originales de OM en los archivos de Tynianov, Eichelbaum, Shklovski, Jajontov, Shevinski, Tijonoc y decenas de otras personas de nuestra generación en cuyas manos yo los había depositado?» Nadezhda sale de la generación, esa ganga de sociólogos.
Los fabuladores de la lengua creen que ella, la lengua, dicta las figuras, que la lengua le dictó a NM sus libros. Creen que la lengua le habla a la lengua. El Tercer libro va contra esa lengua de palo. NM pone el oído en el futuro, es poeta porque sabe que los poemas de OM van muy por delante. Como OM, ella «no confunde la poesía con la historia de la poesía» (Meschonnic). Por eso se dirige al Futuro.
Nadezhda Mandelstam lee: «Asimismo, como muchos textualistas, Khardjiev analiza muy poco los vínculos semánticos y ama el papel. No imagina que un poeta negligente «estropee» un borrador o que dicte de manera diferente versos terminados… Es un amateur de versiones pasadas en limpio de un texto inamovible, definitivo, fijado, algo que en la vida de un poeta ocurre pocas veces.»
El formalismo detesta las figuras del desorden, prefiere ignorar que el lenguaje es una actividad. El formalismo sueña con el teatro de un «criterio objetivo». NM lo muestra en sus tres libros. Se exilió de la lengua de palo. Su generación no quiso ese «inesperado» de su voz. Por eso la insistencia en el Futuro, que fue su único secuaz.
A contra-corriente de la hipnosis formalista: «Puedo confirmar exactamente el lugar y el momento en que estos poemas fueron escritos.»
NM escribió copias errantes. Ajmátova decía: «vivimos en una época anterior a Gutenberg.» Y en esa época las «copias errantes» se necesitaban y circulaban más que los libros autorizados.
Archivos. NM: «Más de una vez le dije a Mandelstam que ya era hora de pensar a quién confiar todo esto…»
NM registra: hay Estados que editan y tienen «sus ejércitos de vanguardia». En lugar de disolverse en el choque pasan a trabajan en el terreno de la aprobación.
Los contemporáneos al servicio de su época: «cuando nuestra época monumental redactó la orden de mi detención, me arrancó mi último trozo de pan, me privó de trabajo, me ultrajó, hizo de mí una vagabunda, expulsada de Moscú no solamente en 1938, sino una vez más en 1958, nadie se atrevió a impugnar mis plenos derechos de viuda y la validez de semejante tratamiento. Sobreviví, salvaguardé el resto de mis archivos a pesar y contra la voluntad de la literatura soviética, del Estado, de la sociedad, debido a la falta de vigilancia por parte de ellos. Una ley notable quiere que el asesino subestime siempre las fuerzas de sus víctimas, para él aquel que está aplastado y aniquilado, es el “el puñado de polvo de los campos”, la sombra temblorosa de Babi Yar…»
Si se plantea como literatura nacional se abren las vacantes a custodiarla. A hacer el trabajo de depuración.
Nadezhda tenía la página en blanco y le puso caos.
La herencia de Nadezhda: «Ese nombre desfigurado y prohibido, esos poemas no publicados, esos archivos de escritor destruidos en estufas de la Lubianka: tal es mi herencia literaria que en 1972 debe ser restituida al Estado.»
Nadezhda muestra también que el Estado soviético quiere convencernos de que el poema lo necesita. La universidad heredó esa pretensión. Las discusiones acerca de la esencia de la poesía ocupan todo el terreno.
La veneración a la poesía. Nadezhda Mandelstam: «[…] entre nosotros se venera de tal manera la literatura que se envía a las personas que encarnan la fuerza poética a los sanatorios donde un camión de ejecutores de la voluntad estatal viene a buscarlos para conducirlos sanos y salvos a la famosa casa de la Lubianka, luego, de ahí, en vagones para animales atiborrados de condenados, los arrastran a través de todo el país hasta sus confines, hasta el océano, y los arrojan sin sepultura a una fosa…»
La idolatría en el lenguaje es contra el desorden, el borrador, «la rajadura de la tela», los archivos, los comentarios descosidos.
NM: «Pero los trabajos teóricos de Tinianov, de Eichelbaum y de otros miembros de la Opoiaz no despertaban en él ningún interés. De los «Arcaístas e innovadores» no dijo nada, pero cuando cuando un día Tinianov desarrolló su teoría de las dos corrientes de la poesía rusa –una, «melódica», que surgió de Jukvski, y otra por así decirlo «semántica», pushkiniana– Mandelstam zafó con una broma. No tenía nada que ver con todos esos modelos, escalas, marcos. Durante las discusiones, me parece ahora, él se mantenía en su posición literaria, que derivaba de su concepción del mundo, que los «representantes» eran a su juicio no los puros especialistas de la literatura, sino muy simplemente los lectores e «interlocutores» de los poetas desaparecidos.»
La chimenea de la Lubianka se comió muchos textos del archivos de Mandelstam.
Todas las literaturas tienen su ejército de alcahuetes que trabajan en la aniquilación de algunas obras. Ellos trazan la línea de los libros permitidos y no permitidos. Nunca calculan que hay cuerpos que no necesitan sus papers llenos de bibliografía. Hay aficionado que compra libros y lee solito mi alma. El establishment poético en Argentina no pudo sacralizar a Nadezhda, lo intenta con Tsvietàieva, pero no puede con a-a-a. Finalmente ninguna de las dos reúnen las condiciones de sacralización, o celebración, ni por su obra ni por su vida. Ni siquiera hay un efecto Nadezhda.
NM: «Siempre el Norte está presente y es evocado en el Sur, tanto en poesía como en prosa.»
El Coloquio sobre Dante fue re-copiado una docena de ejemplares, hasta hoy solo se conservaron tres de ellos.» Copiar y volver a copiar para intentar salvar los escritos de ON.
A.J.: «El Segundo Libro, es, como escribe Pavel Nerler, “ante todo el proceso de la época, un ajuste de cuentas con esa época y con decenas de contemporáneos. El “retrato de grupo” es esta vez implacable, tanto para la realidad soviética y el sistema como para cada uno de los protagonistas”.»
Hay un consumo de la poesía que esquiva el poema, ama la filosofía, la poesía, la orientación, la poetización, hace de la biografía el centro de su lectura y la usa como metro patrón. No lee el poema. No puede. Tampoco pueden leer «particularmente los tan valiosos “Comentarios a los poemas de 1930-1937”, especialmente pertinentes porque los traduce Jean-Claude Schneider con la ayuda de Anastasia de la Fortelle .» (A.J)
Nadezhda cada vez que hace referencia a Ósip Mandelstam escribe OM.
Un día de 1934, NM agarró un conjunto de poemas de OM y los repartió entre cacerolas y zapatos. A OM no le gustaba preocuparse por los manuscritos. Pero NM sabía que la catástrofe estaba ahí, en el umbral de la puerta. La eterna policía del pensamiento ya había reunido y depositado las pruebas que la autoridad necesitaba para meterlo en un campo.
Lioubtchka Nazarevskaia, la hija no reconocida de Gorki, salvó el manuscrito de La cuarta prosa.
NM: «Eran muchos aquellos que, por miedo, destruían ellos mismos los manuscritos que les habían sido confiados. ¿Existen, por ejemplo, copias de los poemas y prosas y originales de Osip Mandelstam en los archivos de Tinianov, Eichebaum, Shklovski, Jajantov, Shevinski, Tijonov, y decenas de otras personas de nuestra generación en cuyas manos yo había depositado esas copias y originales?». La generación es otro producto de los que se quedaron con el poder. Es una noción que solo sirve para legitimar las exclusiones. Leer desde la generación es integrarse a la rescritura de la historia, a la seudo-fraternidad. Nadezhda salió rápido de su generación.
Marcel Proust: «Los deslizamientos de terreno tardan generaciones en desencadenarse, trato de acelerar el movimiento.»
Para NM el especialista es el que no te deja seguir el camino, no re deja leer, está ahí, en la entrada de cada libro.
OM advierte acerca de las «definiciones miserables».
Leer Nadezhda Mandelstam es «un trabajo infinito que a medida que lo conseguimos nos aleja de la meta.» NM hace crítica radical del sentido.
NM: «¿Dónde encontrar por lo demás los depositarios? […] Por mi parte continué re-copiando los poemas y distribuyendo las copias.» En ese conjunto de gente domesticada y aterrorizada por el estalinismo.
Y están los chiflados, los que se creen dueños de un autor, de una obra. Roudakov que se hacía pasar por maestro de OM, según él, OM reorganizó sus poemas siguiendo sus consejos. O Séva Bagritski que recibe poemas de OM y decía que él era el autor.
La lucha es con los contemporáneos decía Norberto Gómez. NM: «anota febrilmente», copia, re-copia los poemas de OM y están esos chiflados que quieren organizar los manuscritos de OM, una vez más, el amor a la poesía es la muerte del poema. NM: «Por desgracia, en esta generación, solo personas enfermas del tipo de Roudakov y Khardjeiev eran fieles a la poesía. O, por el contrario, ellas se enfermaban por haber estado contra la época y no resistir semejante proeza.»
Nadezhda es una lumpen. En el estricto sentido de Néstor Sánchez. Hay que ponerla junto a Gadda, a Charlie Parker, a Macedonio Fernández.
Nadezhda Mandelstam: «En poesía, cada palabra es confidencia, cada obra realizada parcela de autobiografía.»
Nadezhda arriesga que «Ese sentimiento de un don inmerecido es propio de cada poeta, puesto que el don se revela en el transcurso de la escucha secreta que no depende ni de su voluntad, ni de sus esfuerzos, ni de su obstinación, y que escapa a a cualquier costumbre –no nos acostumbramos al milagro, solo podemos asombrarnos ante él. El poeta está siempre enfrentándose al asombro y es muy probable que esto último es lo que irrite a los bien-pensantes: “La gentuza malintencionada lo rodeó” (Baratinski).»
El asombro. NM: «A Ajmátova el asombro le parece sospechoso, ella solo respeta a los pontífices. Para el joven Pasternak, este asombro milagroso estaba tan incrustado en su mirada que durante cierto tiempo los «agentes» de la literatura lo toleraron y lo dejaron tranquilo. Ajmátova enmascaraba su asombro mediante su picardía , en cuanto a Mandelstam no hacía más que alegrarlo. En Ajmátova la vigilancia estaba siempre alerta, porque ella siempre estaba a la espera de poemas futuros; en Mandelstam, en cambio, los poemas se imponían de manera imprevista, a menudo en medio del ruido y de la gente, y no buscaba ocultar nada. De los tres, Mandelstam era el más vulnerable.»
Nadezhda Mandelstam no reúne las condiciones para que el establishment poético la sacralice. Lo que escribe arruina una posible leyenda de santa. Su vida es memorable, sí, pero su escritura siempre será, y siempre será no permitida por los poderes de la poesía organizada. Nadezhda no se deja poetizar, no da garantías a paper, su escritura no se deja combinar, no hace escritura de grupo. Al revés: les hace retrato a los grupos. Tampoco hace escritura de generación. Hace retrato de generación. No hubo encuentro con filósofo, no hubo celebración, solo hubo ojo que escucha, oído que ve y escribe.
Creo, como dice Marguerite Duras: «[…] que la falta de éxito de una obra resulta de la propia obra, en fin, es una cualidad intrínseca de la obra.» La dificultad de leer a Nadezhda viene de «Cuando la obra está sola en ser ella misma, cuando una obra es insólita, es normal que solo sorprenda a unos pocos iniciados, en principio.» También: «Puede ocurrir que a un libro muy singular, muy insólito, se le pongan trabas mediante otros libros». Hablo de la falta de lectura de Nadezhda en lengua española.
Hay «lenguaje ruso», hay lenguaje argentino. Hay traducciones que lo violentan.
La obra de Nadezhda no puede leerse desde la ganga del «diálogo con» , no hay ningún «esencialmente con», hay lectura, ojo de rapiña que escucha. Fragmento del comentario a “La fina hoja de Gillette…”: «El poema casi no conoció variantes y nació de un tirón, en su cabeza, sin que haya sido anotado. El pretexto era curioso: salimos de los baños y vimos una carreta de heno. Noté que OM la observaba atentamente y tuve miedo: tenía ganas de que descansara de la poesía… Lo percibió y me dijo que era imposible. Cuando regresamos a casa, desplegó en el piso mis pequeñas acuarelas de Zadonsk y dio vueltas alrededor de ellas durante un rato muy largo. Había allí fardos de heno y pequeñas colinas. Zadonsk es una ciudad muy chica cercana al monasterio; el lugar es maravilloso, aguas arriba del Don. Nos alojábamos no muy lejos del monasterio, sobre una ruta excelente que nos llevaba allí, plantada de árboles, creo que de álamos. »
Los archivos y las copias se dispersan pero siempre confluyen en la memoria de Nadezhda.
«Solo quedan dos justos, y no los escucha nadie», molestan, y muchos «bien-pensantes» fingen ignorarlos.
Bajo el terror: NM: «En el verano de 1931, en un aislamiento total. En Polianka, dejándose seducir por el río, por la agitación y el ruido de la vida, OM empezó a creer en el futuro, pero ya había entendido que él no formaba parte de ese futuro.»
Traer a Nadezhda desde la lengua que uno pueda leer. Sacarla de la palabra memorialista y llevarla a escritora, sin agregados. Y leerla.
Porque no esquiva «el silbido de serpiente de la anécdota literaria.» (OM)
Los justos no necesitan frotarse a la plomería filosófica, escriben con el oído.OM: «Las cinco o seis últimas palabras del simbolismo, como los cinco peces del Evangelio sobrecargaban la cesta; entre ellos, ese pez gordo: el “Ser”.» Del Ruido del tiempo.
Las fuentes. NM se hace esta pregunta: «¿Es que la actitud crítica hacia las fuentes ha desaparecido definitivamente? Es una lástima, porque se escriben aquí y allá toda clase de tonterías: de ahí una total irresponsabilidad: porque todo se encuentra desde hace tiempo en un estado anormal, no hay una verdadera comisión encargada de la herencia, ya casi no quedan personas que hayan conocido a OM, pero hay una demanda de memorias que lo conciernen…»
Contra la anécdota. NM: «Además, los contemporáneos no estaban a la altura de Osip Emilievitch. Pocos eran capaces de hablar de él en su justa medida. Siempre prefirieron la anécdota. Eso ya empezó con Ehrenburg y Volochin. Como si, de una forma u otra, los poetas de segunda categoría hubiesen querido compensar su inferioridad encontrando rasgos risibles en OM y propagando habladurías acerca de él. Eso llega hasta la idiotez: de poca estatura, endeble, mamá que no estaba a la altura, él compensaba el hecho de que algo le ha faltado anteriormente en diversos salones… (¿Y qué le faltó? ¿Dinero?). ¡Qué disparate!
Osip Mandelstam los retrató: «En ellos creo ver el arquetipo de la saña literaria.»
NM: «A propósito de traducción: un buen trabajo palabra a palabra vale más que una traducción falsamente poética, ¿no le parece? Es lo que prefiero…» – (Carta a Nikita Alexeievitch Struve de junio de 1964)
En NM el trabajo de la anotación y del comentario está lejos de cualquier formalismo. Ella anota o registra lo que la poesía organizada suprime, escribe contra el borramiento. NM: «La “Canzone” habla de la visión, no solamente bajo el ángulo del fenómeno físico, sino también desde un punto de vista histórico. (Cf. la “visual del ave de rapiñar” del poeta, en el Coloquio sobre Dante.) Este poema se apoya en las siguientes premisas psicológicas: imposibilidad de viajar, sed de una tierra histórica (Moscú pronto será llamada “búdica”), resentimiento debido a los límites de la vista física, ojo de rapiña, parecido a los vidrios de los prismáticos Zeiss (en alguna parte de Armenia nos entreteníamos mirando a lo lejos con este instrumento), visión física e histórica: los colores en el mundo se apagaron, pero en un territorio histórico persisten (“colores frambuesas de su dulzura”, “valle verde”)
OM escribió esta frase hacia Nadezhda como lectora del Futuro. «Rememorarse quiere decir: remontar solo el lecho de un río seco.» Del Ruido del tiempo.
También: leer a NM para salir del agujero del ensayismo, género puramente inventado por los mancos de la literatura, y que se convirtió en una re-contra «maldición escolar». Traer acá a una rusa que violente un poco este bosque de la lengua, una rusa que no se perdía en formalismos.
Llega un momento en que te quedás solo leyendo. Es la deriva. Y es obvio. No hay con quién comentar esos libros. Como este. Hay que hacer cuaderno y anotar. Hay lector futuro en algún lado. Cada tanto lo encontrás. Te encuentra. Ida y vuelta. La única regla: No hay que responderle a los que no saben leer. Es una etapa de la guerra del lenguaje: el no responder. Y el rechazo. Sin pedir ni dar cuartel. El libro de Nadezhda es uno de esos que te confronta, sin quererlo, con la sordera ambiente, con la sacralización, el disparate y los lugares comunes.
OM escribe su falta de anclaje en el poema «Del tiempo aún antes del patriarca…» Nadezhda lo comenta y habla de su propia falta de anclaje. Ella muestra que OM no hace auto-biografía, hace autorretrato.
NM no se queja, solo pone en escena a sus contemporáneos. Imperdonable. Se ofenden. Comenta los poemas de OM, inventa su lectura y ajusta cuentas, todo en el mismo movimiento, y deja sus huellas. La de la escritora que es. Los guardianes del templo corrigen los originales.
Comentar un poema no es interpretarlo. Es más fuerte, es una crítica del sentido, es una salida de la jaula de oro del sentido. La aceptación de que el sentido se hace y se deshace. El poema Lamark indigno a Kuzmin. Los biólogos pensaron que OM les pisaba el cantero. No se enteraron de nada. Que «Mandelstam ya entiende aquí de manera diferente los acontecimientos y su propio lugar en el mundo: ya no hay marginación en relación con la vida real ni aislamiento, hay una degradación terrible de los seres vivos, que olvidaron a Mozart y renunciaron a todo (materia gris, visión, oído) en este reino de una sordera de araña. Todo es terrible como un proceso biológico invertido. La prosa es siempre una capa intermedia que permite entender los comportamientos sociales.»
Contemporáneos en literatura. OM: «Maldad literaria –con la cual como mi pan.» Citado de memoria por NM en su comentario al poema «Versos sobre la poesía rusa». Hay un gallinero literario. Hay jefes y hay subalternos. Hay que releer el último capítulo del Ruido del tiempo.
Una cita del comentario de NM al poema «A la lengua alemana»: «Lo que me interesa mucho en este texto, es, propio de OM, el problema de la fidelidad y la traición: para él una lengua extranjera, una poesía extranjera, el disfrute de una palabra diferente, era como una traición. Dirá lo mimo del italiano, del alemán. Se trata en este caso de un sentimiento, aumentado, de fidelidad, de devoción, cuando el amor por una poesía extranjera se siente como algo prohibido.»
Un poco más cerca. Los que te rodean. NM: «Los poetas, generalmente, son extremadamente sensibles a las presiones que vienen de afuera, a la opinión de los lectores: no a la del gran público, sino a las del círculo más cercano, en resumen, a la de aquellos a los que Pushkin llamaba el populacho.»
NM: «Krestova persuadía a Mandelstam con el fin de que sentara cabeza, de que entendiera de qué iba la literatura contemporánea y a qué exigencias debía responder el escritor y el poeta soviético.» Ese ejército de salvación compuesto de ideólogos, profesores, justicieros y, sobre todo, mancos de la lectura, siguen activos.
OM: «¡Rabia literaria! Si no existieras, ¿con quién otro habría podido comer, sal de la tierra?»
Visitar el museo de Vorónezh para ver el Rembrandt. Y Rembrandt contra el clisé de la autobiografía. Poeta argentino puede ir a ver a Miguel Diomede.
Nadezhda Mandelstam: «Se jura por algo o bien se calumnia.»
Hugo Savino, Madrid, 2016
Ph / Thomas Kizny Gulag
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