
Una frase me deletrea, arrancándome de la cama:
“Sucio de cadaverina, me arrastro”
Mea rastro.
Mea culpa.
Mi rastro.
¿Qué pensaba, insomne, a oscuras como si durmiese, cuando surgió la frase disparante?
Seguía el calvario de un sin techo, un outsider, un underground, que en París hubiese sido un clochard.
Néstor Sánchez, en su Diario de Manhattan, vagamundo en New York.
Un año a la izquierda de sí mismo, hasta no quedar nada de su falsa identidad.
No recuerdo nada de sus opiniones sobre Norteamérica y los habitantes de New York. No recuerdo ni una palabra de su relato.
Sólo recuerdo su inconmensurable escritura. ¡Asombroso!, Nestor the hero!.
¡Un diario real! Fuera del sentido, fuera de la ley. Contra la ley y el sentido.
25 de septiembre de 2026
Ph / Vivian Maier, Sin título, 1956
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